El 85% de las veces que ocurren errores en la práctica médica en Uruguay responden a factores sistémicos, es decir fallas implícitas en el sistema de salud y no a actitudes de negligencia, según estudios internacionales que desde hace varios años vienen trabajando en el tema.
Sin embargo, hay un porcentaje que claramente responde a errores de los médicos pero que no dejan de estar vinculados al mal diseño del sistema de atención, dijo a El País el médico intensivista Homero Bagnulo, presidente la Comisión de Seguridad del Paciente y Prevención del Error en Medicina, creada por el Ministerio de Salud Pública (MSP) tras varios casos de mala praxis que terminaron en procesamientos. En la presentación de la comisión en mayo pasado, el director nacional de Salud, Jorge Basso, admitió que en Uruguay no se había definido una estrategia que "reconociera" y "visualizara" al error médico como una "realidad".
Bagnulo explicó que no se buscan minimizar las actitudes negligentes, pero resaltó la necesidad de crear dentro de las instituciones una cultura a favor de la seguridad que actúe directamente sobre el 85% de casos que responden a fallas en el sistema.
Estos errores se producen cuando los médicos no tienen las suficientes horas de sueño. "Si uno hace 48 horas de guardia corrida es seguro que tiene muchas más posibilidades de equivocarse. Y eso en realidad es culpa del sistema que hace o permite que se trabaje de esa forma", dijo Bagnulo. El intensivista marcó como ejemplo la norma que comenzará a regir en Europa el 1° de enero, donde los médicos no podrán trabajar más de 40 horas semanales y no podrán hacer más de 16 horas corridas de guardia. "En EE.UU. se fijó en 2004 que los residentes no trabajen más de 16 horas corridas, y que luego de las mismas tengan obligatoriamente ocho horas de descanso. Eso determinó una baja en la cantidad de errores", explicó.
La poca luz en las salas es otro factor de riesgo. Ocurre que a veces se colocan dos personas a cuidar una sala con 20 pacientes en un lugar donde no existe la suficiente claridad. "Es muy probable que se pueda cometer un error. ¿Y esto es imputable a quienes están atendiendo en ese momento? Para nada. Es imputable a todo el sistema que generó una sobrecarga de trabajo, poca luz, gente que viene sin dormir, etc", aseveró el médico.
Bagnulo marcó además la necesidad de revalorizar el papel de las nurses, por ejemplo aumentando la cantidad por paciente; práctica que se estableció en las salas de medicina comunes en el estado de California, donde se comprobó que la rotación de estas profesionales tienen una incidencia directa en la disminución en el desarrollo de infecciones. "Cuanto mayor número haya y más entrenadas estén en esto, menor es el número de infecciones. Cuando hay ausentismo, y es cubierto por personal menos entrenado ocurre lo contrario", enfatizó.
El presidente de la comisión reconoce que tienen un largo camino por delante y que uno de los mayores problemas que deberán enfrentar es cambiar las pautas de comportamiento. "Se necesita liderazgo y compromiso con los cambios en quienes dirigen las instituciones. Los cambios están orientados hacia una mejor calidad en la atención, lo que significará menor costo. Con más calidad menos errores hay. No hay nada más caro que un paciente en el cual se cometió un error. Implica más exámenes, más tratamientos, más estadía, más juicios, disconformidad y desconfianza con el sistema de salud", enfatizó.
La estrategia es mejorar la calidad de atención para incidir en menores costos. Durante su presidencia en el Fondo Nacional de Recursos, Bagnulo implementó una reducción de procedimientos no justificados, lo que llevó a una disminución de la mortalidad "en algunos casos muy significativa. La calidad es el costo, eso lo dicen los institutos médicos de todo el mundo: no hay nada mejor que dar una buena calidad de servicio", dijo.