SILVIA PÉREZ
Jorge Martínez llegó a Sicilia en agosto pasado y aunque al principio los nervios le jugaron una mala pasada, no tardó en ganarse a la hinchada del Catania. Si algo le faltaba, el domingo anotó el tercer gol en el clásico frente a Palermo.
"Apenas llegué me lesioné. Los nervios y el viaje me afectaron y estuve como tres semanas afuera. Me perdí el primer partido frente a Parma y contra Génova entré en el segundo tiempo. Había una gran expectativa porque nunca me habían visto jugar. Por suerte, me salieron bien las cosas. Metí un caño y un par de sombreritos y quedaron todos contentos. Sobre todo porque acá todo es mucho más táctico y no se estilan esas cosas. Hacés dos o tres moñas y quedan impresionados. ¡Y a mí que no me gusta driblear!", confesó.
Al otro día del debut del ex tricolor los diarios ya hablaban de la fantasía del "uruguaiano". Si bien el comienzo había sido bueno, Martínez sabía que tenía que confirmarlo. Venía el partido frente a Empoli en casa y hacía casi un año que Catania no conseguía ganar en su cancha. Triunfaron 1 a 0 con gol del "Malaka". "Rompí la racha y agarré confianza. Después vino el gol frente al Milan en San Siro, y otro frente a Sampdoria. Y si no me toca convertir siempre doy el pase para algún gol. O tiro una rabona como hice frente al Torino de visitante. Acá es muy difícil jugar de visitante, si sacás un empate es terrible resultado. Como haber ganado", contó "Malaka".
ANTOLOGÍA. Hacía dos semanas que en Sicilia no se hablaba de otra cosa que del clásico entre Palermo y Catania. "No se le podía ganar al Palermo hace como tres años. Por suerte ganamos 3 a 1 y anoté un golazo. Estaba afuera del área de espaldas al arco, giré con la pelota y vi que no me marcaba nadie. El arquero estaba un poco adelantado entonces le apunté al segundo palo. La pelota bajó perfecta. Fue el tercero y liquidó el partido. Los diarios me dieron como el mejor y según pusieron fue un gol de antología", dijo hablando muy rápidamente como si no le diera el tiempo para contar todo lo bueno de su nueva vida.
Lo único que le cuesta un poco es obedecer al técnico que lo pone de puntero derecho y no le gusta que baje a buscar la pelota. "No me doy cuenta y me voy para el medio, entonces enseguida oigo el grito del técnico `¡Martínez a la destra!`. Yo le explico que a mí me gusta estar en contacto con la pelota, pero él no entiende razones y dice que el fútbol italiano no es así", narró. "Pero la gente está muy contenta con el equipo y el objetivo es clasificar a una copa", agregó entusiasmado.
"Catania es una ciudad muy linda y tiene todo. En este momento por ejemplo, el volcán Etna está todo cubierto de nieve. Ya estuvimos y nos sacamos fotos en la nieve, pero Catania también tiene mar. Nosotros vivimos a unos 20 minutos del centro. En Aci Trezza, que es como un balneario parecido a Piriápolis, con muchos hoteles y un puerto que en verano se llena de yates, la terraza de casa da al mar y ¡no sabés lo que es el color del agua!".
A pesar de tanta felicidad, cuenta los días que faltan para el 23 para viajar a Uruguay y conocer a su sobrinita recién nacida.
Fucile no le hizo apuestas al "Cebolla" ni a "Maxi" Pereira
Jorge Fucile enfrentó al "Cebolla" Rodríguez y a Maximiliano Pereira en el clásico portugués entre Porto y Benfica. Era el tercer clásico que jugaba el ex negriazul, mientras que sus contrincantes debutaban en esa clase de partidos. "Acá los clásicos se viven con mucha más intensidad que un Peñarol-Nacional", contó. "Maxi me llamó el día anterior para desearme suerte y después los tres nos saludamos en la cancha. No hicimos ninguna apuesta. A mí no me gusta mucho apostar, además las veces que lo he hecho, pierdo", contó Fucile. "Los primeros 20` fueron muy bravos. Benfica se hizo fuerte en su cancha, pero después que pasamos esa presión inicial dominamos el resto del partido. Y tuvimos varias chances pero las malogramos", afirmó.