Virginia Díaz | EL PAIS digital
El recital comenzó puntualmente aunque con serios problemas de sonido. El artista invitado Edu "Pitufo" Lombardo tuvo que respirar e intentar seguir adelante cada vez que los parlantes hacían un fuerte ruido y dejaban de sonar.
Los inconvenientes técnicos siguieron durante todo el espectáculo en el Estadio Centenario. Los 40 mil espectadores no dejaron pasar el eco que se sentía constantemente y comenzaron a abuchear, aunque no se logró solucionar.
Al retirarse Lombardo, en las dos pantallas gigantes que se podían ver a los costados del escenario, comenzó un noticiero que informaba que se suspendía el espectáculo porque los artistas no habían podido llegar. Unos minutos después, Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat salieron a escena y comenzaron a brillar.
A las 21:30 se apagaron las luces y comenzó a sonar una mezcla de "Hoy puede ser un gran día" y "Ocupe sus localidades". Los dos pájaros, con pantalones gastados, pidieron disculpas por la postergación del recital y comenzaron a intercambiar versos y terminaron con un "¡Viva Uruguay, carajo!".
Durante casi dos horas los cantautores no pararon de hacer alusión a Uruguay y a Montevideo versionando sus temas.
Serrat y Sabina cantaron juntos varias canciones, intercambiaron temas y hubo momentos en los que interpretaron cada uno los suyos.
Entre risas, Serrat agradeció al público los aplausos generosos hacia su colega que no era buen músico pero si una gran persona. Sabina no se quedó atrás e hizo lo suyo. Reconoció la envidia que le tenía a su compañero pero solamente por ser catalán porque en "ese pueblito se hicieron muchas cosas".
El diseño de luces permitió un juego de colores y terminar el concierto con un escenario envuelto en llamas.
En suelo montevideano los artistas culminaron "Dos Pájaros de un tiro", la primera gira que los encuentra juntos divirtiéndose sobre las tablas.