¿Será otra noche de brujas para Brasil?

Los tres últimos partidos frente a los norteños terminaron empatados El fútbol de los uruguayos es el que más complica a los locales El conjunto de Dunga llega presionado

2007-11-21 00:00:00 500x500

SAN PABLO - JORGE SAVIA

Brasil-Uruguay. Esta vez en San Pablo. La enunciación del partido, alcanza y sobra para definir su trascendencia en cualquier circunstancia.

El encuentro es por las Eliminatorias. No es un accidente, ni un mero detalle. Sea dónde y cómo sea, el partido está cargado de historia, de tradición y pasado. No sólo por aquel imponente hito que marcó y quedó estampado en la final del Mundial de 1950 en Maracaná, hace ya 57 años-, que son demasiados como para seguirlos "haciendo jugar" en forma directa hoy, como en el encuentro de esta noche en el Morumbí, en el que -como se suele decir habitualmente- "son 11 contra 11 y la pelota en el medio, picando".

Lo indica la estadística: hay un montón de camino recorrido por el fútbol de los dos países de aquel entonces en adelante. Y esto sí, quizá, podría ser bueno atenderlo, mirarlo, estudiarlo, para encarar este partido que se disputa en el marco de las Eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica.

En ese aspecto, hay dos planos: el pasado global y el inmediato. Y de los dos parecerían surgir señales similares.

Es decir, hay algo que no es casual, que está de parte de Uruguay para, al menos, no recoger un resultado desfavorable. No en balde en las tres últimas oportunidades que Brasil y Uruguay jugaron por las Eliminatorias en Brasil, terminaron empatados; los brasileños no pudieron ganar los locales.

La última vez que los brasileños se alzaron con la victoria fue en aquel recordado "baile" del 93 en las Eliminatorias para el Mundial de Estados Unidos 94. ¿Qué ocurre? Muy simple: que aunque no sea el que más les gane, la línea futbolística de los uruguayos es la que le cae peor a los brasileños como rivales: es una piedra en el zapato.

Además, si bien los partidos de fútbol se resuelven con goles y no con cábalas, igual -por aquello de que "no creo en brujas, pero que las hay, las hay- hoy habría otro gancho al cual no estaría de más asir la esperanza celeste de salvar el difícil trance de la presente jornada: Uruguay le ganó por primera vez a Brasil en su casa, después de 42 años, en un amistoso jugado en 1992, en el cual a la Confederación Brasileña de Fútbol se le ocurrió homenajear -o, más que eso, desagraviar- a los vicecampeones del mundo de 1950, entregándoles las medallas que, por la tristeza y la bronca de la final perdida, jamás nadie les había entregado. Y aquella noche, en Campina Grande, Uruguay fue, ganó 2 a1 y "escupió el asado".

Hoy, para este partido, la CBF tuvo otra ocurrencia: utilizar la camiseta que Brasil estrenó en 1958, que fue la primera vez que salieron campeones mundiales.

Claro, el pasado inmediato dice, en cambio, que Brasil salió dos veces campeón y que Uruguay fue a sólo uno en los últimos cuatro mundiales. También que los celestes no tienen individualidades de la jerarquía ofensiva de Kaká, Ronaldinho o el propio Robinho; y, más cerca aún, por aquello de "tras de cuernos, palos", que el domingo pasado Uruguay empató con Chile de locatario.

Pues bien. Ahí es donde puede estar la clave para unir el presente con el pasado a favor del equipo de Tabárez. Si Uruguay sale hoy a la cancha estratégica y tácticamente parado sobre ese pensamiento que "tiró" Tabárez al decir que ante los brasileños "debemos tener la capacidad de saber limitar las cualidades del adversario" y "demostrar que somos un equipo difícil para todos los rivales", que es lo mismo que anunciar que va a venir a achicar espacios y a trabar las subidas de los laterales, como también rodear a los astros brasileños en lugar de salir a presionarlos en su propio campo, se puede repetir la constante que se ha dado por Eliminatorias desde unos cuantos años a esta parte.

Ahora, si Uruguay sale con la mente y la vista puesta solamente en el partido con Chile y en la necesidad de descontar rápidamente los puntos perdidos el sábado pasado, puede equivocarse.

El mismísimo Ronaldinho dejó en claro por qué Uruguay debe tratar que el peso de la responsabilidad y el protagonismo caiga sobre los locales: "Tenemos que ganarle a Uruguay; es la única forma de terminar bien el año". Si no es así, a Dunga y sus famosos en Brasil los van a seguir corriendo como hasta ahora: a los escobazos.

Atención a....

Cristian RodrÍguez

Hasta ahora, el "Cebolla" ha sido una de las figuras más destacadas de la selección. Es un jugador clave en el esquema del maestro Oscar Tabárez por su velocidad, por su dinámica y también por su jerarquía. Puede ser gravitante.

Kaká

El volante del Milan es, junto con Ronaldinho y Robinho, una de las estrellas rutilantes del nuevo Brasil. Dunga lo cuida, lo protege y lo tiene como figura en un equipo con poco brillo.

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