Vecinos acosados por pasta base

Violencia. La trama detrás del caso del niño baleado. El vigilante fue enviado a prisión

2007-11-15 00:00:00 300x300

ANDRÉS LÓPEZ REILLY

Leonardo Osorio, el niño baleado, se recupera y hay esperanzas que vuelva a caminar. El sereno que efectuó el disparo fue enviado a prisión por "lesiones graves" y los vecinos de la zona se quejan por la inseguridad.

El fallo se fundamenta en la "alarma social" que generó el hecho y en la gravedad del mismo para la salud del menor.

Por tratarse de un ex policía que trabajó en centros carcelarios, el magistrado solicitó que se tomen los recaudos necesarios para su reclusión.

Mientras tanto, el pequeño de 3 años se recupera en el Hospital Pereira Rossell, al que fue trasladado ayer desde La Española. Pudo ponerse de pie e incluso contó a sus familiares cómo fue herido cuando compraba un alfajor junto a su mamá en un almacén de Gobernador Viana y Joanicó. "Los médicos nos dicen que evoluciona bien. Es un chiquito hiperactivo, que si no puede volver a caminar, se muere", dijo a El País el padre, Leonardo Osorio.

Los médicos aguardan la evolución de Leonardo para intentar extraerle la bala que se le alojó junto a su columna vertebral. El disparo partió del arma de J.M.P., un sereno de 50 años que, según declaró el ahora procesado a la Justicia, tenía en la mira a un hombre que intentaba robar un auto.

Catherine Cabrera, la madre de Leonardo, dijo que el sereno efectuó dos disparos directamente hacia el almacén donde ella se encontraba, contrastando la versión que indica que el disparo del revólver calibre 38, que el hombre compró en una feria, "picó" en el suelo y luego impactó en el cuerpito del niño.

EL BARRIO. El hecho dejó al descubierto una historia de inseguridad que se vive en uno de los barrios de Montevideo, la Unión, en el que los vecinos intentan defenderse como pueden frente a una creciente ola de robos y rapiñas.

Vecinos y comerciantes consultados por El País apuntaron a un mismo problema: la pasta base. Y a un mismo lugar: el asentamiento ubicado en Pernas y Fray Bentos, donde aseguran que funciona desde hace tiempo una boca de venta de droga. "Todo cambió con la pasta base. Los malandros salen a robar cada vez más. Se los puede ver fumando siempre en la misma cuadra. Y hay chicas de 14 y 15 años que ofrecen sexo por 30 pesos", dijo a El País un comerciante.

El procesado era muy querido por los vecinos. "La gente le daba 20, 30 o 50 pesos. Otros, un plato de comida. No tenía sueldo, vivía de la caridad", resumió el propietario de la bodega 3 Palmas, quien visitó ayer al sereno cuando estaba detenido en la seccional 15ª. "Lo único que hacía era preguntarme por el chiquito. Está desesperado", narró.

Su compañera, que también atiende la caja del negocio, sacó una cuchilla de debajo del mostrador y se la mostró a El País. "Los malandros saben que tengo una cuchilla. Han pasado por acá y se las mostré", señaló .

Ambos recordaron que hace poco, en Avellaneda y Sanguinetti, un vecino mató a un ladrón a golpes con una varilla de hierro.

"La gente está mal, está perseguida. Esto es una macana, porque el hombre que hirió al niño es una persona de bien. Si le hubiera pegado al chorro, hoy sería un héroe", indicaron.

Los comerciantes desconocían que J.M.P portaba un arma, aunque "lo suponían", puesto que el ahora procesado hacía la "guardia" por lo general entre las 20.00 y las 6:00 de la mañana.

El sereno es un "viejo conocido" de los delincuentes de la zona. "Su principal arma era un handy que llevaba colgado con la radio de la Policía prendida. Eso hacía que los `pichis` le tuvieran respeto", dijo un vecino.

Otro comerciante, Mario Rodríguez, propietario del almacén "El Acierto", de Gobernador Viana y Joanicó, dijo que fue robado cuatro veces, dos de ellas en un mismo mes.

"Yo sé usar armas, me sé defender, así que espero que no vuelvan por acá", subrayó Rodríguez.

El propietario de la Bodega 3 Palmas agregó que "desde que J.M.P. está en el barrio, debe haber como 50 ladrones menos. Si lo mandan al Comcar, donde están todos los malandros que lo conocen, es boleta".

Para los padres del pequeño no hay consuelo que valga. Quieren que el hombre que hirió a su hijo pague por lo que hizo.

"Si lo largan, vivo no va a quedar", decía Catherine antes de conocer el fallo judicial. "Si le pegaba en la cabeza, me lo mataba", destacó el padre.

Interior controlará seguridad informal

SAN JOSÉ | JOSÉ L. ÁLVAREZ

El gobierno controlará irregularidades en el sector de la seguridad informal anunció ayer a El País el subsecretario del Ministerio del Interior, Ricardo Bernal, en la inauguración de las obras del Penal de Libertad.

Bernal dijo que se "alertará a las unidades policiales para que hagan un control más intenso de quienes operan en el terreno de la seguridad informal". Aseguró que algunas de ellas "son actividades irregulares que están fuera del marco legal y que pueden llevar a situaciones como las que se tiene que lamentar en este momento".

El jerarca se refería al caso del niño de tres años baleado en la zona de la Unión en Montevideo por un vigilante que no tenía porte de armas y que había sido contratado por los vecinos ante la inseguridad en la zona para cuidarla durante la noche.

La ministra de Interior, Daisy Tourné, informó, también en el marco de la inauguración, que en los últimos días conversó "con el equipo principal del Ministerio, director y subsecretario, sobre el tema de la seguridad privada, el cumplimiento de las reglamentaciones vigentes y la necesidad de una definitiva buena ley de armas que le permita a algunos ciudadanos tener el derecho a usarlas, previa aprobación de muchas condiciones".

Claves

SALUD. Leonardo, el niño baleado en la Unión, se recupera en el Pereira Rossell. Ayer pudo pararse y los médicos esperan su evolución para poder extraerle la bala que se alojó junto a su columna vertebral.

JUSTICIA. El magistrado Pedro Salazar procesó ayer con prisión por "lesiones graves" al sereno que quiso intimidar a un ladrón e hirió gravemente a Leonardo.

FAMILIA. Los padres del pequeño dijeron a El País: "No puede andar a los balazos por la calle, por más buena persona que sea. No tenía permiso para portar un arma. Si le pegaba en la cabeza, lo mataba".

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