La muerte de un aficionado del Lazio por el disparo de un policía que intervino en una pelea de ´tifosi´ en un área de descanso de autopista, este domingo cerca de Arezzo (centro-oeste), es la 13ª desde 1962 en Italia debida a la violencia relacionada con el fútbol.
Las doce anteriores incluyen la de once aficionados y la de un policía de 38 años, el pasado 2 de febrero en Catania, en el enfrentamiento entre las fuerzas de orden y los seguidores del equipo local, lo que provocó que el Gobierno de Romano Prodi endureciese las medidas de seguridad en los recintos deportivos.
El 18 de abril de 1962, un aficionado fue alcanzado por una bala y murió en un partido de la 3ª división en Salerno (sur), en el duelo entre el equipo local y el Potenza. Varios incidentes violentos se habían desencadenado después de que el árbitro rechazara pitar un penal a favor del conjunto visitante.
En 1979, un hincha del Lazio, de 33 años, fue alcanzado por una bengala durante el clásico de la capital italiana, ante el AS Roma.
En marzo de 1982, un aficionado del AS Roma, de 14 años, perdió la vida en el incendio de un tren, provocado por grupos de radicales de su equipo, descontentos tras una derrota en Bolonia.
Entre 1984 y 1988, cuatro jóvenes murieron en varias peleas de bandas de ´hooligans´ rivales, en Trieste (norte), Milán, Ascoli (centro) y Sanbenedettese (centro). Dos de ellos murieron por arma blanca, mientras que los otros dos fallecieron por los golpes recibidos.
El 29 de enero de 1995, en un Génova-AC Milán, un aficionado local, de 25 años, murió tras ser apuñalado por un joven seguidor del club lombardo, de apenas 18 años.
El anuncio de su muerte provocó la suspensión del partido en el descanso, que desencadenó una ola de violencia en la ciudad que sólo pudo ser controlada por la policía horas después, con la llegada de refuerzos. El Comité Olímpico italiano (Coni) decretó el aplazamiento de todos los partidos de la siguiente jornada.
El 17 de junio de 2001, en un derbi siciliano entre Mesina y Catania, un seguidor local, de 24 años, fue alcanzado por un fuerte petardo, por el que murió 15 días más tarde. El 20 de septiembre de 2003, durante un Avellino-Nápoles, un fan napolitano cayó desde lo alto de las gradas y falleció dos días después.
El 27 de enero de 2007, Ermanno Licursi, un dirigente de un equipo aficionado murió mientras intentaba mediar en un enfrentamiento entre sus jugadores del Sanmartinese y grupos radicales de un club rival, el Cancellese (sur).
Apenas unos días después, el 2 de febrero, un policía de 38 años perdía la vida cuando intentaba poner orden en una reyerta entre seguidores del Catania y las fuerzas de seguridad.
El 11 de noviembre de 2007 se suma a esta lista la muerte de Gabriele Sandri, alcanzado por el disparo de un agente de la policía que intentaba detener una pelea de ´tifosi´ de la Juventus y del Lazio en un área de descanso de la Toscana.
AFP