ISLAMABAD. EFE Y AFP
En pocas horas, Benazir Bhutto, la ex primera ministra de Pakistán y actual líder de la oposición, pasó de sufrir un arresto domiciliario de 30 días a quedar en libertad. Un episodio tan confuso como la situación política que vive el país.
Bhutto, conductora natural de la oposición al gobierno de Pervez Musharraf, intentó tres veces salir de su casa y dirigirse a un mitin en Rawalpindi, pero fue detenida por la Policía. Según explicaron las autoridades, porque su vida corría peligro ante la llegada de terroristas a esa ciudad. Por unas horas permaneció arrestada en su domicilio, medida que fue levantada tras considerar que el "peligro" había pasado.
Bhutto había solicitado públicamente que el pueblo pakistaní se rebelara contra el "estado de excepción" que decretó el presidente el sábado pasado.
El mandatario pakistaní había fundamentado la medida diciendo que aumentó la amenaza del terrorismo islámico en el país, algo que se ha repetido en los últimos tiempos. El país está inmerso en una ola de atentados, el último en la "mezquita roja", que dejó un centenar de víctimas.
Entre algunas medidas, el gobierno de Musharraf prohibió las reuniones de más de cinco personas e intervino toda la red de telefonía móvil para evitar la acción coordinada de la oposición.
En ese contexto fue que el gobierno ordenó el arresto domiciliario de Bhutto -por motivos de seguridad, explicaron fuentes del gobierno- para impedir su participación en un mitin en la ciudad de Rawalpindi. Bhutto intentó en vano salir de su casa en Islamabad para asistir a la reunión de su Partido del Pueblo Paquistaní (PPP) en protesta contra el "estado de excepción" decretado por el presidente Pervez Musharraf, con quien llevaba meses negociando un reparto de poder.
La dirigente, tras los frustrados intentos por salir de su casa, aprovechó para presentarse como la "salvadora" de los paquistaníes. A primera hora de la tarde, cientos de policías que acordonaban su casa la dejaron salir en coche.
"Soy su hermana, no estoy armada y lucho por la democracia", dijo Bhutto a un policía que al final le abrió paso.
Pero le dieron el alto en una segunda barrera policial.
"Algunas mujeres de mi partido quitaron los alambres de púas con sus manos", contó la dirigente, que concedió diversas entrevistas telefónicas sin dificultades. Finalmente la detuvieron.
"No quiero que Pakistán se convierta en Irak. Quiero salvarlos", gritó Bhutto por un altoparlante, dirigiéndose a todos los que estaban en el lugar: seguidores, policías y periodistas.
En el plano diplomático, tras este episodio, Estados Unidos volvió a pedir a Musharraf que establezca fechas concretas para realizar elecciones como para abandonar su puesto de jefe de las fuerzas armadas.
"El presidente Musharraf debe cesar el estado de emergencia, establecer una fecha para las elecciones", dijo el portavoz del Departamento de Estado Sean McCormack a periodistas.
"Se comprometió a realizar esas elecciones no más tarde del 15 de febrero, también se volvió a comprometer a quitarse el uniforme", apuntó.
Presionado por la sociedad civil y por Estados Unidos, Musharraf había anunciado el jueves que las elecciones legislativas, previstas inicialmente a mediados de enero, se celebrarían antes del 15 de febrero.
El general Musharraf, que tomó el poder hace ocho años con un golpe de Estado incruento, decidió decretar el estado de excepción haciendo que se generen manifestaciones en las calles, muchas de las cuales terminaron en episodios violentos, y el arresto de 3.000 personas.
La oposición paquistaní y los gobiernos occidentales consideran que se trata de un pretexto para aferrarse al poder.