Los días plácidos del "vampiro" pueden llegar a su fin. Los técnicos de los ministerios que están trabajando en este foco ya definieron que se van a capturar ejemplares del Desmodus rotundus con el fin de estudiar el grado de expansión de la infección.
De confirmarse que lo que mató a más de un centenar de vacas en Rivera fue rabia, también se analizará aplicar una política de reducción de la población de este murciélago hamatófago. Uno de los métodos más económicos utilizados en la región es el uso de un vampiricida: una pomada de vaselina mezclada con un raticida anticoagulante. Una vez que se captura al murciélago, se le aplica el vampiricida en la espalda. Luego se lo libera.
Estos animales suelen tener la costumbre de ayudarse mutuamente a limpiarse, ingiriendo la sustancia, la cual puede matarlos entre siete a diez días posteriores a la aplicación. Se estima que cada murciélago empastado es capaz de matar a entre 20 y 40 ejemplares más.
Es fundamental la correcta identificación de la especie, para no dañar otras más benéficas para el control de plagas.