Los embarazos múltiples pueden darse de forma natural como a través de fertilizaciones asistidas. Pero para ambos casos hay algo en común: la sorpresa que se llevan las parejas cuando reciben la noticia en la primera ecografía.
"Salí del hospital sola riéndome, igual con gente que no conocía", recuerda Blanca Tevero. Ella estuvo dos años intentando quedar embarazada y luego otros dos años más con fertilizaciones asistidas. Cuando estaba a punto de bajar los brazos, quedó embarazada de cuatrillizos. "Mi esposo no podía creerlo. Cuando lo llamé lo primero que me preguntó fue ‘¿qué vamos a hacer?’ Porque claro, lo que se carga con un hijo, imagináte con cuatro", contó.
Es que, a pesar de la alegría, en el caso de las fertilizaciones asistidas la noticia del embarazo llega luego de un largo período de ansiedad, preocupación y hasta tensión en la pareja. "Cuando llegan a nosotros generalmente es luego de un año de intentar y no quedar embarazados", dijo el especialista en fertilización asistida Gerardo Bossano, quien atiende a 200 parejas por año en el Centro de Esterilidad de Montevideo. "Entonces llegan con una preocupación discreta. Ahora si lleva más tiempo o recorrió otros consultorios y no quedó embarazada, la mujer generalmente tiene una ansiedad importante y exige resultados. A veces estos resultados se le pueden dar, y otras no", agregó.
Pero además las fertilizaciones también pueden demorar, de acuerdo a la cantidad de procedimientos que necesite la mujer. "El peor de los casos es que se tengan que hacer varios tratamientos. Cada tratamiento demora un mes y diez días, pero no se pueden hacer más de dos o tres veces por año porque el estímulo que se hace sobre el ovario puede ser muy agresivo. Hay gente que se ha hecho hasta nueve tratamientos", dijo Bossano.
El tiempo y la complejidad depende también del tipo de tratamiento que se elija. Una fertilización asistida puede ser de baja o alta complejidad. Las primeras tienen que ver con inducir un ciclo de ovulación, preparar la muestra de semen del hombre y colocarla en el útero de la mujer a través de una inseminación intrauterina. Las de alta complejidad implican estimular a la paciente, extraer óvulos y fertilizarlos en un laboratorio.
Una vez que la noticia por fin llega, sobrevienen los problemas propios del embarazo. El aumento de peso excesivo, la hipertensión y la diabetes son los mayores riesgos para la mujer. Además las dimensiones que alcanzan sus panzas las obligan a realizar reposo, utilizar fajas de sostén y les producen mayor presión en las piernas y edemas mayores. "Sus panzas llegan a ser tan grandes que en algunos casos se las tienen que atar al cuello para ir al baño", dijo la presidenta de AAGMU, Cristina Armele. A muchas también se les debe realizar un cerclaje (un tratamiento por el cual se ata el cuello del útero) para evitar que comiencen las contracciones a las 24 semanas del embarazo.
Estos embarazos finalizan a las 32 semanas, unas 8 semanas menos que un embarazo simple. Por eso el bajo peso y los problemas respiratorios son los mayores problemas que presentan los bebés.