Comienzan dos días de rock, barro y fiesta.

2007-10-13 00:00:00 400x230
El País

Florencia Lepre| EL PAÍS digital en Durazno

La Avenida 18 de Julio, calle principal del centro de Durazno, se vio invadida por hordas de jóvenes que, botella en mano y mochila al hombro deambulaban por calles y comercios entonando canciones que cuadra a cuadra se entreveraban con el constante murmullo.

La marea humana fue subiendo de revoluciones a medida que se acercaba la hora del dar comienzo al festival, cada vez se veía más gente y más banderas. Algunos esperaban en los bares a que comience el partido de Uruguay, mientras que otros, que festejaban desde anoche, dormían semidesnudos en las veredas ante la mirada indiferente de los demás transeúntes.

"Vecino, enciérrese que vienen los rockeros"

Las expectativas para el primer Pilsen Rock, el del año 2002, no eran muy buenas entre los habitantes de la capital del departamento. La prensa titulaba los días anteriores con frases sensacionalistas que atemorizaban a los vecinos. Quizá por esa razón, por ese miedo que infundieron los medios y los propios rumores, fue que nadie se preparó con alimentos, ni remeras o algún tipo de merchandising.

Pero para esta quinta edición ya todo es muy distinto. Los habitantes de la "capital del rock" esperaron a los visitantes con alimentos de todo tipo, los alojaron en sus casas y les alquilaron hasta sus baños.

El festival comenzó sobre las 16 horas, aunque el grueso del público comenzó a llenar el Parque de la Hispanidad sobre las 18:30, luego del partido de Uruguay, cuando La Tabaré ya entonaba sus primeras canciones.

Las bandas cambiaron el orden de aparición y el festival está una hora adelantado a las 21 horas.

Entre el "pogo" predominan los trapos de colores, el vino en botella de plástico y el barro, además de algunos carteles a favor de la legalización del aborto. Sin embargo, en el predio no se vende cerveza ni ninguna bebida que contenga alcohol.

Algunos precios

Las tortas fritas salen entre $6 y $7 pesos. El agua caliente $10, aunque en algunas casas se puede conseguir "a voluntad". La mejor oferta de "vino rico" es de dos litros por $40. Se pueden encontrar baños por $5, con papel higiénico, jabón y toalla, e incluso en algunas casas se ofrecen a cargar celulares y guardar bultos.

Cuando de dormir se trata…

Para todos los gustos. Durazno ofrece desde hoteles hasta plazas públicas para pasar la noche. Quienes fueron más previsores alquilaron una casa con anticipación, la lista de interesados en alojar visitantes se publicó en varios sitios de Internet y estaba a disposición de la Intendencia Municipal, en caso de que los interesados llamen allí para informarse.

Este año, en la quinta edición del festival, ya está todo mucho más organizado, de manera que hay casas de familia y hoteles que tienen los cuartos reservados hace meses.

Para quienes no fueron previsores cuando llegan a Durazno no tienen muchas opciones: campings (reales o improvisados) o instalar la carpa en algún espacio público. Pero tampoco es tan fácil, hay que "llegar temprano" para encontrar un buen lugar, algunos de los artesanos y artistas callejeros están en la ciudad hace más de 10 días, lo que les da ventaja sobre el resto de los campistas pasajeros.

Pero cualquier lugar está bien cuando de dormir se trata, más que nada luego de horas de saltar y "agitar" con las bandas. Y ahí es cuando se puede ver como de cama utilizan los lugares más insólitos: desde el techo de una parada de ómnibus hasta los escalones del frente de una casa o el banco de una plaza. Así en las primeras horas del día se veía a los madrugadores (o aquellos que aún no se habían acostado) salteando los cuerpos de los "durmientes" como si aquella escena fuera de lo más normal.

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