A mediados del año pasado Jorge Cazulo se fue mal de Peñarol. Quisieron que rescindiera su contrato unilateralmente y les hizo un juicio. Gracias al apoyo de la Mutual lo ganó, pero estuvo un tiempo sin jugar. Cuando Luis López lo llamó para llevarlo a Rampla, un equipo que peleaba el descenso, no imaginó lo que estaba por vivir. "Le ganamos a un grande y lo hicimos con autoridad. Nuestro secreto es la solidaridad. Sabemos que si un compañero le falla al otro no vamos a conseguir nada. Estoy muy feliz por el momento que estoy viviendo y no sólo porque estamos en la punta. Esto no es una revancha para mí, si lo fuera significaría que aún estoy pensando en Peñarol y sólo pienso en Rampla. Valoro la oportunidad que me dieron y trato de terminar todos los partidos muerto, porque así les agradezco a los que confiaron en mí. Por suerte ahora viene este parate que nos va a caer muy bien, para aplacar un poco todo esto tan especial que estamos viviendo".