EDWARD PIÑÓN
Rampla jugó un montón, es la verdad. Tuvo un gran dominio de la pelota, con sucesión de toques, con triangulaciones en velocidad, con cambios de frente que desarticularon a la defensa de Nacional.
Rampla regaló fútbol y hasta mereció golear, porque las oportunidades para lograrlo fueron muy buenas. Las llegadas de Jorge Cazulo por la derecha del ataque rojiverde abrieron un montón de brechas, la movilidad y dominio de pelota de Álvaro Méndez desacomodaron a un pueblo y el talento de Omar Pérez para distribuir la pelota y meter pases quirúrgicos a espaldas de los defensas bolsos sumaron infinidad de chances.
Pero la generación no fue trasladada al marcador y por eso se instaló la sensación que el partido podía cambiar de rumbo o al menos acomodarse de otra forma en el tanteador.
Por aquello de que goles errados son goles en contra, no fueron pocos los que pensaron que el bolso podía sobreponerse a la diferencia futbolística que existía en la cancha.
Sin embargo, aunque el equipo tricolor peleó el partido y hasta lo hizo con mejores armas que en el pasado, el arco se le cerró una vez más.
Si bien el argentino Juan Pablo Pereyra demostró que merecía su lugar en la oncena titular y el equipo no abusó del pelotazo frontal, lo de Nacional volvió a ser pocos momentos de entusiasmo y de creatividad.
Disfrutó lo mejor cuando cambió ataque por ataque en la primera mitad y cuando en los primeros 20 minutos del segundo tiempo sacudió los cimientos rojiverdes al influjo de una parcialidad que dio muestras de una inquebrantable fidelidad.
Pero no pudo. No lo logró. Se lo negó el travesaño a Deivis Barone, también el caño al paraguayo Derlis Florentín y hasta el arquero Biglianti a Mauricio Victorino.
Por otra parte, lo que también quedó en evidencia en el cotejo de ayer, es que Rampla no resignó su vocación ofensiva y de buen trato de pelota ni siquiera en los instantes que fue doblegado por el impulso tricolor.
Allí, en lugar de responder con desesperación y reventar la pelota para sacarla de su área, salió jugando y generando contragolpes de tanto o mayor riesgo que las jugadas que el elenco de Daniel Enríquez había fabricado en su última zona.
Rampla demostró que es cosa seria y ahora se recibió de candidato.
Las cifras
14 son los puntos que lleva perdidos Nacional en el Torneo Apertura. Los últimos siete en forma consecutiva.
3 partidos sin victorias suman ya los tricolores en el Apertura. La última fue contra Miramar Misiones.