Nacional se enfrenta a Central Español

Los hinchas de Nacional tienen otro motivo para renovar la fe. Primero fue el arranque de un nuevo campeonato con varios juveniles, luego la llegada de un ídolo como Richard Morales y ahora lo es el reestreno de Martín Ligüera, que llegó para jugar por tercera vez en los tricolores. Lo que no cambia es la necesidad.

Es precisamente ésta la que pauta ese sentimiento de renovada esperanza, porque los malos resultados tienen al equipo hoy ubicado en mitad de tabla y, aunque no está lejos del líder Danubio, ganar urge para subir algunos puestos y, sobre todo, para consolidar la diezmada confianza del plantel y de los hinchas.

El rival de turno es Central Español y no puede caerle en mejor momento a los dirigidos por Daniel Carreño. Con Ligüera desde el vamos, Nacional parte como gran favorito para llevarse los tres puntos. Es más, se ilusionan con poder ganar por una diferencia contundente como para que el equipo despegue definitivamente. Razones para ello hay, aunque no sobran.

Los palermitanos marchan penúltimos en la tabla de posiciones, con sólo cuatro unidades y es de los más goleados del Apertura. Claro que Nacional no está mucho mejor en cuanto a las conquistas, sobre todo porque únicamente conquistó seis tantos y lo más llamativo es que la ofensiva sólo produjo cuatro. Diego Perrone, Ligüera, Bruno Fornaroli y Richard "Chengue" Morales comandarán la ofensiva desde el primer minuto, aunque luego es seguro que el argentino Juan Pablo Pereyra se unirá al ataque. Son nombres que generan respeto en cualquier defensa, pero que el pasado fin de semana no pudieron vulnerar a Juventud de Las Piedras en el Parque Central pese a que el tricolor tuvo el monopolio en el manejo de la pelota, jugó metido en cancha rival y generó varias situaciones de gol. Falta el puntillazo final, aunque el plantel afirma que se trata de falta de liga, porque la pelota se pasea por frente al arco y se empeña en no entrar por centímetros, porque aparece una pierna o mano salvadora o por culpa de un caño.

Sea por lo que sea, Nacional no está fino en definición y por eso ha cedido tantos puntos. La responsabilidad parece estar casi exclusivamente en la ofensiva, porque la defensa es de las menos vulneradas, con cuatro goles en contra y ninguno en los últimos dos encuentros. Sin embargo, adelante no se capitaliza esa solvencia de la retaguardia. Es más, hasta la defensa colaboró con goles, porque Deivis Barone hizo dos ante Bella Vista, pero entonces al tricolor le hicieron la misma cantidad y la ofensiva nada produjo.

Daniel Carreño no ha logrado ensamblar un equipo con un patrón definido de juego y esa es una de las razones. Que en algunos casos faltó liga es cierto. Que no todo está tan mal y que las deficiencias se aumentan por la falta de resultados, también, porque pocos hablarían de que el "Chengue" no está en su mejor estado físico y futbolístico o que se tiran mal los centros si el cabezazo de Victorino ante los pedrenses entraba y no daba en el palo. Pero también deben buscarse las causas del flojo rendimiento de la ofensiva.

Ante este panorama, ¿por qué un solo jugador como Ligüera puede renovar la fe? Porque un lanzador es lo que le falta a Nacional. El juvenil Nicolás Lodeiro nunca logró serlo y la experiencia de Ligüera puede ser clave. Tanto como que por tercer partido consecutivo jugará la misma ofensiva (Perrone, Morales y Fornaroli), lo que supone un mayor entendimiento y automatización de los movimientos. Con Ligüera lanzándolos, pueden ser letales.

¿Y Central qué? Es un equipo ordenado en mitad de campo, que genera ofensivas, pero tiene problemas en los extremos. La defensa tiene desatenciones y problemas con los pelotazos cruzados, en tanto la delantera llega mucho pero le falta poder de definición.

Nacional sabe que está obligado a ganar. No hacerlo ante el penúltimo puede desatar una crisis de dimensiones incalculables.

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