DÉBORAH FRIEDMANN
Mary sonríe en cada uno de sus gestos. Perdió su casa, duerme en una cama con su marido y sus tres hijos, pero está con ellos. Libre. Después de permanecer casi dos años presa, la Justicia decidió que mató a su padre en legítima defensa.
Mary no pensaba que iba a quedar libre. Es que, dice, en la Cárcel de Cabildo hay otras 10 mujeres con una situación similar a la suya: mataron a un familiar en duros episodios de violencia doméstica. "Había asumido que iba a estar al menos 10 años más", cuenta. Estaba condenada a 13 años y cuatro meses de prisión, un fallo que la Justicia ahora revocó, informó ayer "El Observador".
Mary Lizcano (22) creció en la atmósfera "sofocante de la violencia impuesta por su padre, a ella y su familia", señala la sentencia del Tribunal de Apelaciones. Huyó del "espanto" a los 13 años. Las golpizas, que se reiteraban, habían sido denunciadas a la Policía. Incluso, dijo Mary a El País, el padre le había pegado a sus hijos. Además, no dejaba que ella ni los niños visitaran a Mariela, su madre.
"El fallecido instaló el terror como cultura, impuso el miedo que paraliza, que humilla, que se incrusta en el alma tolerando lo intolerable", sostuvieron los ministros del Tribunal. Y agregaron: "A juicio del Colegio la única víctima es Mary y su familia" (ver recuadro).
Ese día todo comenzó porque su madre se había puesto una pollera que su padre juzgaba "demasiado corta". La empezó a golpear con sus puños.
Mary, que vivía en la casa de al lado con su marido, la escuchó y fue a socorrerla. La vio golpeada, arrinconada. Le pidió a su padre que no le siguiera pegando. Se acercó, pero él la sacó del medio. Mary fue y tomó un arma de su padre. Le volvió a gritar que la soltara. No sólo no lo logró, sino que él le seguía pegando y decía: "Andate a tu casa porque a ésta la voy a matar a palos".
Mary disparó una vez. El hombre intentó atacarla. Tiró otras dos balas. Lo mató. Su madre se salvó y fue ella quien, junto a Freddy, el marido de Mary, se hizo cargo de Facundo, que hoy tiene 4 años y de Bryan, de 3 años.
Mary pidió que Bryan y Facundo vivieran en Cabildo con ella, pero por sus edades no se lo permitieron. Ninguno comprendía bien la situación. Sólo podía verlos cada 15 días.
-Se despertaban de madrugada llorando; pedían por su madre- dice Mariela.
-¿Y usted que hacía?
-Los abrazaba y llorábamos los tres- responde.
En la cárcel Mary quedó embarazada de Tatiana, que hoy cumple 8 días y que nació una semana después de que ella obtuviera su libertad.
Para Ignacio Montedeocar, su abogado defensor, el fallo es particular: "Indudablemente, no es habitual en los casos de violencia doméstica que se considere la historia de maltrato, como en este caso. En general, se toma en cuenta el episodio puntual", afirma.
Montedeocar prepara ahora una demanda que Mary le hará al Estado por daño moral, daños emergentes y lucro cesante.
"un futuro mejor". Mary está libre pero no por eso la vida le es fácil. Mientras estuvo presa, uno de sus seis hermanos se hizo adicto a la pasta base y se tornó muy difícil. Cuenta que intentaron internarlo, pero les dijeron "que era imposible, que no había lugar". Entonces, Mary y su marido decidieron dejarle su vivienda mientras ella no estuviera.
"Salí y no tengo nada. Me vendió hasta las ventanas", dice. La vivienda, en Larravide -Malvín Norte- tiene apenas las paredes. No quedó ni el marco de la puerta. Adentro, ni rastro de los electrodomésticos, los muebles, la ropa.
Es por eso que Mary, su marido y los niños se las arreglan en la casa de su madre. Duermen los cinco en la misma cama y necesitan desde colchones hasta materiales para reconstruir su vivienda.
Ella terminó primero de liceo en la cárcel e hizo cursos de crochet y de computación. Con esas herramientas espera conseguir un trabajo para poder salir adelante, cuando Tatiana tenga unos meses. "Estoy segura de que puedo lograr un futuro mejor", asegura.
Su sueño es ganarle el juicio al Estado y con ese dinero poder comprar una vivienda para que crezcan en otro contexto. "Ahora son chicos, pero eso es lo que sueño. Mientras, los disfruto a mi lado".
Sentencia: contexto y valores
PRIMERA INSTANCIA
El 10 de noviembre de 2006 el juez Sergio Torres condenó a Mary Lizcano a 13 años y cuatro meses de prisión por "homicidio especialmente agravado".
APELACIÓN
Un tribunal integrado por José Balcaldi, William Corujo y Alfredo Gómez revocó el 12 de septiembre la sentencia. Para ellos Mary actuó en "legítima defensa". Le otorgó la libertad provisional. A continuación algunos extractos de la sentencia.
JUICIO
"La instrucción fue pobrísima, con escuetas y contradictorias declaraciones, donde la ausencia de careos es notoria (...) y la reconstrucción" no tuvo material "que se asemejara al real".
"INEFICACIA"
"Si algo habría que deplorar en este caso, precisamente, (es) la ineficacia del propio Estado y no la acción del ser humano que impide o interrumpe la agresión".
CONTEXTO
"Esa insostenible coexistencia familiar, que el occiso convirtió en un calvario repugnante, en un contexto socio-económico-cultural del que el juzgador no puede abstraerse".
"TERROR" 3
"La Policía se encontraba fuera del horizonte existencial del rancho, su cuñada huía, su hermano no miraba, ni intervenía, ni auxiliaba. ¿Qué conducta podría exigírsele a la imputada en ese momento? ¿Otro sacrificio a los que hacen del terror un culto? No.
"APACIGUAR"
"Primero trató de apaciguar de palabra, luego de hecho interponiéndose entre el agresor y su madre y todo fue en vano".
"VALORES"
Que "alguien salga en defensa de su madre y efectúa tres disparos, tenga que estar 13 años y medio preso, sólo puede darse en una sociedad que tiene subvertidos los valores éticos y morales y que contempla extasiada su propia autodestrucción".