LORELEY NICROSI
El general Víctor Licandro renunció a la presidencia del Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio. La dimisión del cofundador de la coalición de izquierda fue acompañada por Carlos Gómez Haedo y José Olivera, los dos miembros restantes que integraban el Tribunal.
La materialización de estos alejamientos reflejan la crisis interna por la que atraviesa el Frente Amplio. Con la oficialización de su abdicación, Licandro se aleja de hecho de la estructura orgánica del Frente Amplio, luego de haber presentado su dimisión a la Presidencia de la Comisión de Defensa y de dejar de asistir a la Mesa Política y al Plenario Nacional de la coalición.
A través de una carta dirigida a la Presidencia del conglomerado -que aún no fue puesta en conocimiento de la Mesa Política- los tres integrantes del Tribunal hicieron conocer su decisión. En diálogo con El País, Licandro dijo que las renuncias se encuentran "en trámite interno en el Frente Amplio" y declinó formular comentarios sobre su determinación. Si bien desde los últimos años del ejercicio de la presidencia del general Líber Seregni, Licandro y el fallecido dirigente Juan José Crottogini, habían marcado sus diferencias en el plano ideológico con la conducción del Frente Amplio, a partir de la asunción de Ta-baré Vázquez al gobierno, las discrepancias entre Licandro y la mayoría del conglomerado se acentuaron.
El hecho de que históricamente la izquierda haya rechazado las misiones de paz en el exterior cuando era oposición y haya modificado su postura en el ejercicio del gobierno, fue uno de los motivos por el que Licandro renunció a la presidencia de la Comisión de Defensa del Frente Amplio.
El militar retirado, que estuvo detenido por más de diez años durante la dictadura, disintió con la ayuda del Comando Sur de Estados Unidos en el Cerro, avalada por la mayoría de la izquierda. Licandro además impulsó sin éxito la depuración de las Fuerzas Armadas y no compartió la decisión de mantener la Ley de Caducidad.
El acercamiento del gobierno del Frente Amplio a la administración de George W. Bush también fue objetado por el veterano dirigente. Con 89 años de edad, el general retirado presidió desde 1994 en forma ininterrumpida el Tribunal de Conducta de la coalición, siendo uno de los últimos dirigentes históricos que representan la "reserva moral" de la izquierda, según la opinión de integrantes del propio Frente Amplio. Licandro fue designado por el Plenario Nacional de la coalición durante la presidencia de Seregni. Casos emblemáticos como el del ex secretario personal del ex intendente Mariano Arana, Mario Areán, fueron duramente cuestionados por el órgano. Su fallo fue determinante para el alejamiento de Areán de la Intendencia de Montevideo. La situación del ex senador Leonardo Nicolini fue uno de los últimos casos remitidos al Tribunal. Sin embargo no llegó a ser estudiado por el órgano al haber dejado de sesionar el año pasado. Al ser una de las personalidades del conglomerado, Licandro era invitado de la Mesa Política y del Plenario Nacional.