Lula visita España

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AFP

Segovia - El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, acompañado por su esposa, Marisa Leticia, se encuentra de visita privada en Segovia, a donde llegó poco después del mediodía y donde tiene previsto participar en un típico almuerzo.

El mandatario brasileño llegó al Alcázar, la antigua fortaleza que albergó a los reyes de Castilla y donde acudió la reina Isabel tras su proclamación, donde ha recorrido varias de sus dependencias, durante cerca de una hora.

Posteriormente tiene previsto realizar un recorrido a pie hasta el Acueducto romano, pasar por algunos de los puntos de más interés turístico de esta ciudad, ubicada a unos cien kilómetros al norte de Madrid declarada Patrimonio de la Humanidad, y, posteriormente, almorzar, posiblemente cochinillo, en uno de los típicos restaurantes ubicados en las inmediaciones del monumento.

En el marco de su visita a España, Lula otorgó una entrevista al diario español "El País", donde afirma que nunca va a dejar la política y que cuando termine su mandato presidencial en 2010 trabajara para apoyar a su sucesor.

"No voy a dejar la política, porque la política está en mí desde hace muchos años", dice el presidente brasileño, en una entrevista concedida horas antes de iniciar su visita oficial a España, en la que presentará su Programa de Aceleración del Crecimiento.

Lula asegura que no tiene aún el nombre de su sucesor, pero se compromete a trabajar para que "en 2010, quien sea candidato para presidente, pueda invitarme a subir con él a los mítines".

"Quiero contribuir en la elección de mi sucesor. Y cuando deje la presidencia, se dará cuenta de que no voy a hacer jamás ningún comentario sobre el Gobierno", añade el mandatario brasileño.

En la entrevista, Lula subraya los logros económicos, medioambientales y de lucha contra la corrupción de su Gobierno, al tiempo que reconoce que "falta mucho" por hacer y defiende que la política de su administración es ir "subiendo escalón a escalón".

Reconoce que ha cambiado su discurso desde que llegó al poder y lo justifica en que "cuando uno gobierna no tiene el derecho de actuar como cuando uno estaba en un mitin", lo que no impide, añade, mantener "la más solida relación" con el movimiento social.

El resultado, argumenta, es que "en toda la Historia de Brasil no ha habido un momento más sólido de la economía" y que se han podido combinar un buen nivel de exportaciones con un equilibro del mercado interno y un sólido crecimiento con el control de la inflación.

En cuanto a la distribución de la riqueza, en un país en el que el 10% de la población tiene más del 48% de la renta, señala que "pocas veces tuvimos a la gente más rica del país disminuyendo su participación en la renta nacional y los más pobres aumentándola".

Frente a los casos de corrupción que han salpicado a tres ex ministros de su Gobierno y a la cúpula del Partido de los Trabajadores, se declara "muy tranquilo (...) porque estamos ejerciendo la democracia en su plenitud", pero recuerda que "hasta ahora no hay nadie absuelto y nadie ha sido declarado culpable".

Preguntado por la corrupción en los cuerpos policiales, el presidente brasileño contesta que "sí que hay" ese problema, aunque también matiza: "yo no diría que la policía es el principal centro de corrupción. Hay un poco de exageración".

Lula habla de la protección del medioambiente, especialmente de la Amazonía, y proclama que, teniendo en cuenta que Brasil aún tiene el 69% por ciento de sus florestas originales, "uno se da cuenta de que nosotros cuidamos mucho más el medioambiente que otros países".

Esto no es incompatible, explica, con el desarrollo de la industria de los biocombustibles a partir de la explotación de la caña de azúcar o la soja, porque Brasil es un territorio muy extenso.

El mandatario brasileño afirma que los 360 millones de hectáreas de selva amazónica "son intocables", pero que en las otras 440 millones de hectáreas del país hay mucho por hacer, porque "apenas el 1% está siendo sembrado con caña de azúcar y el 4% con soja".

El entrevistador también le pregunta sobre su relación con el presidente venezolano, Hugo Chávez, y sobre si le molesta que siempre que concede una entrevista salga esta cuestión.

Lula responde: "No (...). Yo tengo un profundo respeto por Chávez. Trabajamos mucho en conjunto con Venezuela (...). La pelea de Chávez con EEUU es un problema de Chávez con EEUU".

Eso le lleva a expresar a continuación su deseo de "construir una sólida integración en Latinoamérica", pero también a rechazar que su país se vea en la obligación de protagonizar ese proceso.

"Brasil tiene un papel importante en América Latina, pero no desea liderar nada", dice.

En base a EFE

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