DÉBORAH FRIEDMANN Y ANA PAIS
Había una posibilidad en un millón de que sucediera y aún así, pasó: concebidos de forma natural, el 19 de junio nacieron los trillizos idénticos Alfonso, Agustín y Mateo Beyhaut.
Mercedes Storace y Miguel Beyhaut se enteraron de la gran noticia el 21 de diciembre. Un test de embarazo ya les había dado positivo, pero como no tenía síntomas, creyeron que estaba vencido.
Fueron directo a hacerse una ecografía, confiados de que era una falsa alarma. "La doctora me preguntó si estaba tomando algo para quedar embarazada y le dije que no. Me preguntó si tenía antecedentes de embarazos múltiples en la familia y como mi hermana tiene mellizos, mi marido le consultó si eran dos. Y ella sin decir nada me muestra con los dedos que eran tres. Casi me muero, no pude hablar por todo el día", contó Mercedes.
Los trillizos idénticos proceden de un solo óvulo que ha sido fertilizado por un espermatozoide y se divide en tres embriones. Algunos comparten la misma placenta.
En primera instancia, este es el caso de los trillizos, dijo el pediatra y neonatólogo Daniel Estévez, quien atendió el caso en el Hospital Británico. "Suponemos es así, pero aún no está lista la anatomía patológica que lo comprobará", continuó.
Más allá de lo anecdótico, el embarazo era riesgoso. "El panorama era tétrico. Me decían que seguramente iba a perder uno, porque imaginate tener tres con mi tamaño -dice la mamá que tiene 29 años, es delgada y de estatura media-. Después decían que seguro a la semana 20 iba a tener que estar en quietud y que tenía que aguantar el parto por lo menos hasta la semana 28, que es cuando nacen viables".
Sin embargo, a medida que pasaban los meses, ella se sentía "bárbara". Iba de un lado al otro manejando, trabajaba y hasta participó en la mudanza. El apartamento en el que vivían desde hacía muy poco, ya no alcanzaba para ella, Miguel, los trillizos y Emma, la hermana mayor de los bebés con poco más de dos años.
La evolución dependería de la "prematurez" y la complicación que presentara cada uno de los pequeños, explicó el pediatra. Entre ellos, Mateo fue creciendo con mayores dificultades, porque estaba apretado en el medio de los otros dos.
Fue por él que cuando llegó la semana 31 y medio del embarazo, a Mercedes la internaron para hacerle cesárea. Por miedo a que algo saliera mal, a la familia le dio cambiado el horario de la intervención. Pero los tres nacieron llorando.
Alfonso y Agustín, que pesaron un kilo y medio, precisaron asistencia para respirar. Mateo con apenas un kilo, no necesitó. "El más chico es en estos casos el que está más maduro a nivel pulmonar debido al sufrimiento fetal crónico", dijo Estévez.
Aunque todos estuvieron internados, su médico acotó que "tuvieron las complicaciones que tienen los prematuros. En este caso, su evolución fue excelente".
Como tres gotitas. Tal como se lo recomendaron los médicos, los pequeños duermen en una misma cuna, pero cada uno en su zapatilla. De esta manera se escuchan y reconocen mutuamente, guardando cierta independencia. Cuando alguien por descuido (o error) los cambia de cuna, sólo los padres los distinguen siempre. Si entran rápido, ni ellos saben quién es quién.
Para la madre, "no es algo bueno que sean iguales, preferiría que tuvieran algo distinto". Hasta Emma todavía pregunta: "¿y este cuál es?". Los casos como el de los trillizos Beyhaut Storace son infrecuentes.
"La posibilidad es una en un millón", dijo Estévez. Y si bien son iguales, el tamaño es una pista para diferenciarlos: Alfonso es el grande, Mateo el chico y Agustín el mediano.
Lo que desde los tres meses empieza a distanciarlos es la personalidad. Por ejemplo, el que estaba más cómodo en el útero, hoy también es el más tranquilo. El pequeño, que tuvo que pelear por la comida, llora con mayor frecuencia.
Lejos de ser una "cosa de padres", ese fue el comportamiento de los trillizos mientras una de las cronistas estuvo en la casa de la familia. Durante el embarazo Mercedes no quiso decir los nombres por si algo le pasaba a uno. Pero en el auto, camino a la cesárea, con su marido, le mostró en su panza cuál era cuál. "Yo quería elegirle el nombre a cada uno, porque si no son los trillizos como un grupo", explicó.
Sin embargo, al llegar a la sala, las enfermeras le preguntaron cuál iba a ser el nombre del bebé uno, del dos y del tres. "¿Cómo uno, dos y tres? -respondió indignada-. El que está a la derecha se va a llamar Alfonso, el del medio será Mateo y el de la izquierda, Agustín". Y agregó: "Ellas se reían porque les había complicado la vida, pero en ese momento no me iban a contradecir".
El batallón. Los pequeños no dan un segundo de tranquilidad. Cuando uno tiene hambre, al otro hay que cambiarlo y el tercero tiene ganas de jugar. A veces simplemente se solidarizan con el que está llorando y gritan al unísono.
Para dar una noción del trabajo que dan, los bebés usan 1.000 pañales por mes y los padres llevan la "contabilidad" de sus avances en planillas Excel que tienen impresas en carpetas de distintos colores.
La madre no alcanza a amamantarlos a los tres, así que les da una vez por día y luego, suplementos. A Mateo, por ser el de menor peso, ella lo alimenta alguna vez más.
Según la madre, Emma se tomó "bastante bien" el pasaje de ser hija única a tener un batallón de hermanos.
"Le parece totalmente normal. Todo el mundo le preguntaba: `¿cuántos hermanos vas a tener?`, y ella respondía: `tres`, como si fuese lo mismo que tener uno. Eso sí, son una invasión en la casa", contó.
Para cuidar a los trillizos siempre tiene que haber por lo menos dos personas, de manera que los números de brazos alcancen. En un momento de la entrevista, eran siete personas en la casa entre familiares (mayores de edad) y empleadas.
En un principio, cuando Mateo todavía estaba internado, habían contratado un servicio de enfermería todo el día. Desde quince días antes de la cesárea Mercedes no trabaja.
Para comprobar que Alfonso, Agustín y Mateo son genéticamente idénticos, es necesario realizarles exámenes. Según Mercedes, "a la gente esto le importa mucho más que a nosotros. Capaz que lo hacemos en algún momento, pero por ahora queremos que estén bien".
En uruguay, de cada 1.000 embarazos 10 son múltiples
NÚMEROS En Uruguay el número de partos múltiples va en aumento. El índice global de gemelidad es de 10 por cada 1.000 embarazos, según datos publicados en la web de Unidad Coronaria Móvil.
EE.UU. En Estados Unidos la cantidad de nacimientos de mellizos aumentó 74% entre 1980 y 2000 y la de trillizos o más niños se quintuplicó en ese período.
MÁS TARDE Un tercio del aumento de las gestaciones múltiples se debe a que cada vez más mujeres esperan para tener hijos después de los 30 años, edad a partir de la cual aumentan las posibilidades de tener mellizos o trillizos. INFERTILIDAD El aumento de los embarazos múltiples también se debe al uso de medicamentos que estimulan la fertilidad y las técnicas de reproducción asistida, como la in vitro.
TIEMPO Las generaciones anteriores se sorprendían en el parto con la llegada de más de un hijo. Hoy, los futuros padres se enteran relativamente pronto. Una exploración con ultrasonido puede detectar más del 95% de los casos.
PREMATUROS Cerca del 60% de los mellizos, más del 90% de los trillizos y prácticamente todos los cuatrillizos son prematuros.
COMPLICACIONESLa mayoría de los bebés prematuros en embarazos múltiples pesan menos de dos kilos y medio, lo que se considera bajo peso. Los que pesan menos de 1,5 kilos son más propensos a presentar trastornos en la salud en el período inmediatamente posterior a su nacimiento y también problemas permanentes.
Las cifras
2 es la cantidad mínima de personas que necesitan para cuidar a los trillizos. Su vida diaria la tienen documentada en una planilla.
30 a partir de esa edad las mujeres tienen más posibilidades de tener embarazos múltiples, de acuerdo a estudios internacionales.
1.000 es la cantidad de pañales que utilizan por mes Mateo, Agustín y Alfonso. Un paquete de 30 pañales cuesta unos $ 160.