THE NEW YORK TIMES
Por primera vez en seis años, el 11 de septiembre cayó en martes, el mismo día que los aviones se estrellaron contra los edificios, causaron 2.750 de las 2.974 víctimas del peor ataque realizado en suelo estadounidense, y cambiaron todo.
Sin embargo, muchos elementos fueron diferentes en la ceremonia, cada vez más familiar, efectuada en el Bajo Manhattan, donde parientes de los muertos, funcionarios públicos y visitantes se dieron cita para estar de duelo y recordar.
A diferencia del horrendo y brillante día de los atentados, el cielo ayer era irregular y oscuro, alternativamente amenazando y dejando caer lluvia. La ceremonia tuvo lugar no en el lugar de los hechos, donde grúas de construcción actualmente elevan dedos tentativos de esperanza, sino cerca de su esquina sureste, en el Parque Zuccotti. Otras ceremonias se planearon en el Pentágono y en Shanksville, Pennsylvania, donde se estrellaron los otros dos aviones secuestrados esa mañana.
Las familias empezaron a llegar en un flujo constante a las 7.00 horas con ramos de flores y globos en forma de corazón. El parque lleno de colorido se fue refugiando de la llovizna esporádica bajo un mar de sombrillas negras.
Y después, como lo ha hecho cinco años antes, la ceremonia en recuerdo asumió su forma reconocible. A las 8.40 comenzó la actuación del Coro Juvenil de Brooklyn. Los dolientes sostenían en alto fotografías de sus seres queridos. Luego llegó el turno de los tamborileros y gaiteros.
A las 8:46, momento en el que el primer avión chocó contra la Torre Norte, sonó una campana, como lo ha hecho ahora por seis años, y las masas congregadas inclinaron sus cabezas. "En ese día, nos sentimos aislados, pero no por mucho tiempo, y no entre nosotros", dijo el alcalde Michael Bloomberg. "Han pasado seis años y seguimos a su lado".
Y después, trabajadores de emergencias y miembros de entidades religiosas empezaron a leer, en orden alfabético, los nombres de las 2.750 víctimas de ese día.
A las 10.00, tras un momento de silencio para marcar el colapso de la Torre Sur, Rudolph Giuliani, quien era el alcalde al momento de los ataques, hizo una breve declaración. La presencia del ex alcalde, quien se está postulando para presidente por los republicanos, había desatado polémica, aunque él ha estado presente cada año.
"Este día hace seis años, y en los días que le siguieron en medio de nuestra enorme pena y conmoción, también fuimos testigos de fuerza y resistencia inflexibles como pueblo", dijo. "Fue un día sin respuestas, pero con una línea interminable de aquellos que salieron para intentar ayudarse mutuamente".
Giuliani agregó: "Elie Wiesel escribió esto acerca de la noche más oscura que puede conocer un ser humano: He aprendido dos lecciones en mi vida. Primero, no existen respuestas significativas en literatura, psicología o historia para la tragedia humana, sólo morales. En segundo, justamente como la desesperación puede acaecerle a cada uno sólo proveniente de otros seres humanos, solamente otros seres humanos nos pueden dar esperanza".
La construcción en el lugar de los hechos estaba detenida por el día, pero el rugido de un Manhattan que despertaba llenaba el aire. Pasaban automóviles por West Street, ululaban sirenas, en tanto trabajadores en cercanos edificios de oficinas se asomaban hacia abajo para ver las obras, desde ventanales, para después regresar de nuevo al trabajo.
Bajo los paraguas, cambiando incómodamente de postura porque no había asientos, los parientes sostenían en alto las fotografías de sus seres amados muertos, recordatorios del día que quizás odien recordar pero no tolerarán olvidar.
"Todas esas personas fabulosas que se convirtieron en víctimas ese día, por favor sepan que sus seres amados, junto con sus amadas familias y amigos, son recordados en nuestras oraciones", dijo una de las mujeres presentes, luego de haber leído los nombres de una docena de víctimas. "Por favor sepan que nosotros nunca olvidaremos".
Atentado frustrado en Turquía
Europa extremó ayer la vigilancia durante el sexto aniversario del "11-S". Los atentados frustrados la semana pasada en Dinamarca y Alemania reforzaba el temor a un ataque.
Las previsiones parecen haber surtido efecto. Las autoridades turcas dijeron ayer haber abortado un ataque, al neutralizar una bomba de 300 kilos, en un ómnibus estacionado cerca de un mercado de la capital, Ankara.
De acuerdo con el gobernador de Ankara, Kemal Onal, de haberse concretado se hubiera producido "un desastre".
A diferencia de los casos danés y alemán, en que las personas detenidas estaban vinculadas a Al Qaeda, aún no se sabe qué organización estaba detrás de este intento.
En 2003, un ataque ligado a Al Qaeda en Estambul dejó 56 muertos. AP y AFP