El presidente del Senado brasileño, Renán Calheiros, quedó hoy al borde de la destitución y pérdida del escaño, que ha sido recomendada por el Consejo de Ética del Congreso ante fuertes sospechas de corrupción y delitos fiscales.
La decisión del Consejo de Ética, aprobada por once votos a favor y cuatro en contra, pide sancionar a Calheiros con la pérdida del mandato y será sometida la semana próxima a votación secreta en el pleno del Legislativo, que tendrá la última palabra sobre la suerte del senador.
Calheiros es un influyente líder del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que tiene las primeras minorías en las cámaras del Senado y de Diputados, y es además la formación de más peso en la coalición tejida por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva para su segundo mandato, que comenzó en enero pasado.
Por la influencia del PMDB en el gobierno, analistas políticos temen el impacto que pueda tener en el gobierno una posible destitución de Calheiros por asuntos de corrupción, que en los últimos dos años y medio han golpeado con fuerza al entorno de Lula.
La semana pasada el Supremo Tribunal Federal decidió procesar penalmente por los escándalos de sobornos parlamentarios del 2005 a 40 personas, entre las que están tres ex ministros y reconocidos líderes del Partido de los Trabajadores (PT), fundado por Lula.
Ahora, por primera vez en la historia, un presidente del Senado, que además es un hombre de la mayor confianza del actual jefe de Estado, ha quedado expuesto a perder el escaño por alegada corrupción.
Lo que Calheiros califica de "calvario" comenzó con un escándalo de ribetes sexuales que le obligó a reconocer públicamente, en un discurso pronunciado en el pleno del Senado, que tiene una hija fuera del matrimonio con una periodista de Brasilia, que fue su amante durante años.
El asunto había sido desvelado por la revista Veja, que además aseguró que Calheiros recibía dinero de una empresa que participa en licitaciones públicas y que supuestamente pagaba la pensión de su hija bastarda, así como el alquiler de la casa en que la pequeña vivía con su madre.
También se le ha acusado de delitos fiscales en la negociación de una empresa familiar, de haber ocupado tierras de forma ilegal en su estado natal de Alagoas, de ventas fraudulentas de ganado y de poseer dos emisoras de radio a través de testaferros.
La última acusación, publicada en la prensa local el pasado fin de semana, fue lanzada por el abogado Bruno de Miranda Lins, ex esposo de una empleada de Calheiros, quien lo acusó de estar implicado en un asunto de sobornos en el PMDB.
Calheiros ha rechazado una a una todas las acusaciones y sostiene que forman parte de un "intriga" que busca "destruir" su imagen y se origina en pleitos políticos del estado de Alagoas.
Ha presentado numerosos documentos para intentar derrumbar las acusaciones y comprobar que, como dice, tiene ingresos suficientes como para costear la elevada pensión de su hija, que está en torno a los 7.000 dólares mensuales, pero la autenticidad de esos papeles ha sido puesta en duda por el Consejo de Ética.
En declaraciones pronunciadas tras conocer la decisión del Consejo de Ética, el presidente del Senado dijo que está convencido de que aún tiene esperanzas de salvar su escaño, pues considera que la mayoría del pleno "sabe" de su inocencia.
En realidad, según analistas políticos, Calheiros apuesta a la mayoría parlamentaria que garantizan los oficialistas PMDB y PT, que en conjunto cuentan con casi el 60 por ciento de los escaños en el Parlamento, que sería más que suficiente para que resulte absuelto.
Al margen de las repercusiones políticas del llamado "caso Calheiros", el escándalo promete mantenerse durante un buen tiempo.
La periodista Mónica Veloso, antigua amante de Calheiros y madre de la hija que tiene fuera del matrimonio, aparecerá el mes próximo totalmente desnuda en una edición especial de la revista "Playboy" que pretende pescar en las aguas revueltas de la política.
EFE