Le hicieron olvidar el frío

El "Chengue" estuvo en el Estadio, lo recibieron con cariño y hasta le hicieron un regalo

2007-08-20 00:00:00 300x300

SILVIA PÉREZ

Faltaban pocos minutos para el comienzo del partido ante Fénix y en el vestuario tricolor todo parecía tranquilo. Los jugadores calentaban y los periodistas copiaban la alineación del equipo de Carreño. Sin embargo, a cada rato las cabezas giraban hacia la puerta. ¿Llegó el "Chengue"?, era la pregunta más escuchada. Se hizo la hora de salir hacia la cancha y el delantero no había aparecido. "¿Estás seguro que va a venir, papá?", preguntaba un niño, ya casi desilusionado, en la puerta del vestuario.

Finalmente, en el momento en que el juez pitaba el inicio del partido, la camioneta Chevrolet 4 x 4 color bordó apareció en la Platea América. El "Chengue" llegó acompañado de su padre y de su sobrinito, que lleva su mismo nombre y además es su ahijado. "A este lo tengo que cambiar, porque es hincha de Danubio", dijo refiriéndose al pequeño de sólo cuatro años.

Preguntó en qué sector estaba Nacional y mientras caminaba hacia la puerta comentó que había comido un asado en familia en su casa de Solymar y que se había muerto de frío. "Es que en Málaga había 36° y el cambio se siente".

Cruzó la platea hasta donde estaban los "bolsos". Se saludó con Daniel Enríquez y quiso sentarse, pero cuando la gente lo descubrió dejó de interesarse en el partido: todos querían acercarse al ídolo: tocarlo, sacarse una foto con él o conseguir su firma. El "¡Chengueeee, Chengueee!", no tardó en bajar desde la tribuna.

"¿Me vas a pagar la deuda que tenés conmigo?", le echó en cara una hincha veterana a quien le había prometido una camiseta. "¡Cómo anda, doña!", le respondió el "Chengue" mientras la abrazaba haciendo que la señora se olvidara rápidamente de su enojo.

Iban ya 15` de juego cuando por fin pudo sentarse a observar el partido junto a su padre y algunos conocidos.

"¡Hay que saltaaar, hay que saltaaar, esta es la hinchada de Nacionaaaal!", cantaba la Colombes. Y el "Chengue" los miraba como disfrutando de algo que le había hecho falta en España.

El cafetero lo vino a saludar especialmente, mientras el manicero le gritaba de lejos "¡vamo` arriba Chengue!".

Bromeó con los fotógrafos que desde la cancha disparaban contra él, y se tapó la cara con la capucha para hacerles más difícil la tarea.

Cuando Fornaroli anotó el gol, el "Chengue" aplaudió como un hincha más y cuando Fénix empató movió la cabeza de un lado al otro contrariado.

En el entretiempo fue al vestuario, pero como se detuvo constantemente a atender a los periodistas que requerían su palabra, demoró tanto que llegó cuando Carreño ya terminaba la charla, que dicho sea de paso fue muy dura.

Para el segundo tiempo volvió a su lugar en la Platea y hasta recibió un regalo. Se le acercó uno de los vendedores y le dio un CD que le mandaba una admiradora. Era del cantante Martinho, a quien dijo no conocer, pero prometió escuchar. "Vos poné que me lo mandó un admirador" dijo en broma.

Al final del partido volvió a compartir el vestuario con sus compañeros y fue uno de los últimos en irse del Centenario.

"Si fuera por mí juego el fin de semana que viene, pero falta resolver lo del contrato", dijo cuando le preguntaron cómo estaba. "Y vamos a ser campeones", agregó.

La cifra

54 Goles hizo el "Chengue" con la blusa tricolor. Fue entre 1999 y el 2002 cuando emigró a España. Los hinchas esperan que repita.

Llegó justo a la hora 16

Al mismo tiempo que el árbitro Rojas pitaba el comienzo del partido ante Fénix, el "Chengue" estacionaba su camioneta en las afueras de la Platea América. Lo acompañaban su padre y su sobrinito, ahijado y tocayo Richard.

De abrazo en abrazo

Se robó todas las miradas. Apenas lo descubrieron en la platea, los hinchas se olvidaron del partido. Se reencontró con los parciales tricolores de toda la vida. Se puso al día con el cariño que no tuvo en los 4 años de ausencia.

El saludo del "Chengue" para la tribuna Colombes

Richard Morales, de pie en la platea América, saluda al grueso de la hinchada tricolor, que ayer estaba ubicada en la tribuna Colombes. El clásico "¡Chengueeee, Chengueeee!", no tardó en bajar desde las gradas saludando al ídolo que regresó a su casa para volver a ser campeón.

Con gorrito para la foto

Los fotógrafos no lo dejaban en paz. "Ponéte el gorrito de Nacional para la foto", le pidió el vendedor y el "Chengue" accedió enseguida. Repartió, con su simpatía de siempre, gran cantidad de abrazos, besos y saludos.

De visita en el vestuario

Estuvo en el vestuario junto a sus compañeros en el entretiempo. "Casi no me dejaban entrar", dijo bromeando. Al final del partido regresó al camarín y fue uno de los últimos en irse del Estadio. Hoy se saca la ficha médica.

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