Monstruos

MARCELLO FIGUEREDO

No sé qué dirá mi amigo Arotxa, que en este diario es quien entiende de esos asuntos, pero uno tiene la impresión de que el comandante Hugo Chávez se ha transformado en la caricatura de sí mismo, y de que sus monerías superan la imaginación más calenturienta. Ahora se le ha dado por desempolvar a otro primate monstruoso, el ugandés Idi Amin Dada, lo que durante su reciente escala montevideana nos ha servido para comprobar que:

a) el primate venezolano no está muy al tanto de la biografía de sus colegas, dado que ignoraba qué fue de la vida del dictador africano;

b) uno de los ministros que lo acompañaba en la delegación oficial, más ignorante aún, cree que Idi Amin vive en Francia, donde Sarkozy debe suministrarle cada día un par de niños envueltos;

c) Chávez sospecha que todo lo que se dijo del primate ugandés era, naturalmente, una patraña de los diabólicos medios de comunicación; y

d) evidentemente, ninguno de los presentes en la conferencia brindada el miércoles en el Prado había visto El último rey de Escocia, porque en caso contrario alguien hubiera interrumpido la insoportable monserga del venezolano, que esta vez duró apenas noventa minutos y pico, para decir: con su permiso, señor sable de Bolívar, están meando fuera de la escupidera. Idi Amin murió en Arabia Saudita, en agosto de 2003; el que sigue vivito y coleando es Forest Whitaker, que se ganó un Oscar por encarnarlo en el cine, y tan pronto como Steven Spielberg se avive hará de usted.

Pero como hemos visto esta misma semana, ya nada es lo que parece, y la historia sigue deparándonos sorpresas. Así que quién sabe.

Hitler escuchaba discos de músicos judíos y rusos en su bunker de Berlín, donde se deleitaba con Tchaikovsky, Borodin y Rachmaninoff, y hasta se daba la biaba con el violín de Huberman, que había tenido que huir de Polonia tras la invasión nazi; los padres de Madeleine, la niña inglesa que se esfumó como por arte de magia de un hotel en Portugal, son ahora sospechosos en el trágico caso, después de haber dado la vuelta al mundo denunciando la misteriosa desaparición incluso ante el mismísimo Benedicto XVI; que dicho sea de paso, acaba de ser elegido por la revista estadounidense Esquire como el hombre que mejor luce accesorios en el mundo: lo premiaron, créase o no, por esos imposibles zapatos de cuero rojo, fabricados por la sastrería Ditta Annibale Gammarelli, que el Sumo Pontífice deja ver, muy fashion victim él, por debajo de sus sotanas ligeramente cortas.

Y para seguir en tren de contradicciones sin apartarnos del compañero Chávez, que ha prometido regar nuestro suelo de gas y petróleo por cien años (¡no vivir para verlo!), es raro que haya podido dormir plácidamente en la suite 2157 del Radisson, la misma que ocupó Bush en su última visita, sin despertarse molesto por el olor a azufre de mister Danger, ni encontrar rastros de sangre dejados por Drácula en la almohada.

Claro que un desayuno con arepas recién horneadas por tu propio chef debe aliviar los rigores de la peor noche, y que un tête tête mañanero con Eleuterio Fernández Huidobro debe alegrarle el día a cualquiera.

A propósito, ¿de qué habrán hablado a solas los dos combatientes?

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar