DIEGO PÉREZ
Los más de 1.000 chalecos celestes que esperaban por niños ávidos de correr junto a Diego Forlán duraron sólo unos minutos sobre las mesas receptoras de inscripciones.
A las 14:30, padres, madres y abuelos trataban de calmar la ansiedad de los pequeños fanáticos. "Yo sólo quiero conocer a Diego", confesó Lucía, de 9 años. Gabriel, de 7, entrenó toda la semana junto a su padre Ricardo, de 43, para acompañar al Embajador de Unicef a correr por los niños uruguayos.
Veinte minutos más tarde, una rubia cabellera se vio venir, trotando, hacia el punto de partida, a pocos metros del Obelisco. "Mirá si es una máscara", gritó desconfiado un niño que seguramente vio demasiado alguna publicidad televisiva.
Cuando la corrida comenzó, más de uno se olvidó por un momento de Forlán y buscó la meta, frente al estadio Méndez Piana. "Quiero ganar la carrera", afirmó Pablo, de 10 años. "Además, si gano igual voy a conocer a Diego cuando me entregue los premios", razonó sin saber que las 10 remeras de Unicef, las seis camisetas de Atlético de Madrid, las de Uruguay y las dos pelotas serían sorteadas entre todos los participantes, más allá del orden de llegada.
Todo vale para estar cerca de un ídolo. Dos niñas recorrieron el trayecto en un monopatín. Otros tomaron atajos para obtener un buen lugar frente al escenario montado al final del trayecto.
No faltaron caras conocidas. El árbitro de fútbol Líber Prudente dijo sonriente que la gente "comentaba por lo bajo" cuando lo reconocía, pero no lo insultaba a viva voz como en el Estadio. Walter, el hincha de Peñarol que siempre aparece detrás del técnico de turno, completó el trayecto sin alejarse a más de un metro de la espalda de Forlán.
Durante los 10 minutos de corrida, cientos de celulares y cámaras se encargaron de retratar al referente actual de la selección uruguaya, que fue acompañado en parte del recorrido por el popular cántico: "¡Olé, olé, oleeeé, oleeé... Diegooo, Diegoooo!"
Ya en la meta, Forlán se encargó de sortear y entregar los premios. Además, aprovechó para contarle a los presentes -"en secreto, porque en España no saben"- que lucirá el número 7 en su nuevo equipo.
Luego de 50 minutos sobre el escenario, el delantero se tomó un tiempo para saludar a Agustina y Matías, dos niños que lo esperaban en sillas de ruedas. El chico fue concreto: "Quiero verte en Peñarol". Forlán también: "Ojalá". La charla siguió unos minutos hasta que, sonriente como toda la tarde, el delantero subió al coche que segundos después lo sacó del Parque Batlle entre gritos, cánticos y más flashes.
Forlán: "Rodeado así, uno se siente bien"
"Gracias a los padres y principalmente a los niños por hacerme pasar este lindo momento, porque rodeado de ustedes uno se siente bien. Vamos a ver si podemos repetirlo". Esas fueron las palabras del embajador de Unicef en Uruguay, después de tener que pedir de manera insistente a los miles de niños presentes que permanecieran sentados delante del escenario para que todos pudieran disfrutar de la entrega de regalos.
Bergmann-Harris: "Es un modelo a seguir"
"Es un éxito muy grande. La presencia de Forlán es siempre una garantía, no sólo de una buena concurrencia, sino también de que se escuche el mensaje de Unicef sobre el trabajo que se hace por los niños uruguayos". El alemán Tom Bergmann-Harris es el representante de Unicef en Uruguay. "Como embajadores escogemos a personajes conocidos, que la gente respeta y que representan un modelo a seguir por los niños".
Giró: "Queremos fomentar el deporte"
"Estamos muy conformes y contentos por la integración de toda la familia para hacer deporte, valores que queremos fomentar. Esto no tenía fines benéficos, lo que pretendíamos era armar una fiesta para todos los niños", contó María José Giró, responsable de comunicación de Unicef. Este fue el primer evento de la campaña "Todo por los niños uruguayos", que termina con un programa televisivo el 1° de septiembre.