Al menos 43 muertos en asalto a la Mezquita Roja de Pakistán

Extremistas. El ejército finalmente atacó a los radicales atrincherados

Islamabad AFP, EFE, AP y BLOOMBERG

Tras una semana de asedio, el ejército paquistaní se lanzó hoy en la madrugada al ataque de la Mezquita Roja, donde se encontraban atrincherados entre 150 y 300 milicianos radicales que tenían, según diferentes fuentes, alrededor de 500 rehenes.

Tras la última, larga e infructuosa negociación entre el gobierno y el jefe de los radicales, el clérigo Rasheed Ghazi, el ejército paquistaní comenzó una operación militar contra el templo, considerado un "vivero" de extremistas islámicos, vinculados a Al Qaeda y el Talibán, con miras de rescatar a los presuntos rehenes -sobre todo mujeres y niños- que se encontraban en su interior.

A nivel oficial, se informó de 43 muertos en la operación, entre ellos 40 radicales. Sin embargo, el canal privado de televisión Geo TV elevaba la cifra a 70 fallecidos, entre militares y rebeldes. Fuentes de seguridad y de los servicios sanitarios, hablan de "muchas víctimas" sin precisar números, lo que hace temer que el balance final refleje una carnicería.

Hacía una semana que estaban atrincherados en la mezquita centenares de estudiantes de las "madrasas" (escuelas coránicas). Impulsados por los líderes del templo, el ya citado Ghazi y su hermano Maulana Aziz -quien el miércoles pasado intentó huir de la mezquita y pasar el cerco militar disfrazado de mujer-, estos extremistas intentaban imponer en Pakistán un sistema similar al que los talibanes tenían en Afganistán hasta la caída de ese régimen, en 2001. Estaban fuertemente enfrentados al presidente Pervez Musharraf, muy criticado por los partidos islámicos por plegarse a la "guerra al terrorismo" encabezada por Estados Unidos.

"Los soldados paquistaníes entraron en el edificio por tres lados a la vez. Los militantes respondieron. Nos esforzamos por neutralizarlos cuanto antes y por salvar las vidas de las personas no armadas que están dentro", dijo el portavoz del ejército, general Waheed Arshadse.

"Queremos terminar esta operación lo más pronto posible y con un mínimo de bajas humanas", subrayó .

Así como el balance real de víctimas es desconocido, tampoco se sabe, al cierre de esta edición, cuántos son los radicales atrincherados ni cuántos son los rehenes que tienen cautivos. Sin embargo, se asegura que el baño de sangre tan temido en la última semana es hoy una realidad.

matanza. "En cuanto al número de militantes, las informaciones de que dispongo, provenientes de nuestra tropa en operaciones, indican unos 40 (muertos)", señaló Arshadse hoy, a las 1.50 de Uruguay. Para entonces, se consideraba que la operación concluiría en "tres o cuatro horas".

Al inicio de la ofensiva, Arshadse había asegurado que los milicianos que no se rindieran serían ejecutados. Las primeras horas de combate fueron las más intensas. Fuentes oficiales hablaron de una "feroz resistencia" de los radicales.

Tras el ataque, una escuela coránica de niñas, contigua a la Mezquita Roja, fue devastada por el fuego. "Jamia Hafsa está en llamas. El incendio fue provocado por cargas explosivas activadas en el interior para evitar eventuales trampas en el edificio", indicó un responsable de seguridad.

Al cierre de esta edición no había ninguna noticia sobre la suerte de Rasheed Ghazi, el jefe de los islamistas irreductibles que siguen atrincherados en la mezquita. El ejército tampoco había encontrado a los cientos de mujeres y niños que se supone que aún están en el lugar, cuando ya estaba bajo control de las fuerzas paquistaníes el 70% del complejo. Los islamistas siguen controlando los sótanos y subsuelos.

En una de sus últimas declaraciones a los medios de prensa, poco después de iniciado el ataque, Ghazi se mostró seguro que pronto se convertiría "en un mártir" y lanzó un "último mensaje" a sus seguidores: "continúen con mi misión, imponer la Sharia (ley islámica)" en Pakistán. Dijo que unos 30 milicianos resistían a las fuerzas de seguridad, pero sólo tenían 14 fusiles de asalto AK-47.

La prueba de fuerza en torno a la Mezquita Roja, o "Lal Masjid" duraba desde el 3 de julio y había dejado hasta ahora, según un balance oficial, 24 muertos.

Once horas de negociaciones fracasadas

Islamabad

"Después de once horas de negociaciones, nos decepciona profundamente que las tratativas hayan fracasado", declaró el ex primer ministro de Pakistán, Chaudhry Shujaat Hussain. Eran las primeras horas de hoy martes en Islamabad y el último intento de evitar una matanza se había evaporado.

El presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, había dado orden ayer de hacer un nuevo intento de negociación con Rasheed Ghazi, el líder de los islamistas que hacía una semana que estaban atrincherados en la Mezquita Roja. La misión de acercamiento quedó encomendada a una delegación de seis miembros, tres del gobierno y otros tantos maestros de la fe islámica. Según cifras oficiales, 24 personas habían muerto en los alrededores del templo desde el martes pasado.

Uno de esos negociadores, Taqi Usmani, había asegurado ayer a Geo TV, una señal privada paquistaní, que se había alcanzado un principio de acuerdo con Ghazi según el cual se le permitiría salir libre de la mezquita a cambio de que entregara a los radicales extranjeros atrincherados en su interior.

El acuerdo se frustró por la pretensión de Ghazi de que los delegados religiosos y periodistas entraran en la mezquita para la firma del acuerdo, lo que enfureció a Musharraf, quien hasta entonces se había mostrado reacio -más allá de su ultimátum ("rendirse o morir") del pasado sábado- a una intervención armada.

El ex primer ministro Hussain daba el anuncio del fracaso en una improvisada conferencia de prensa cerca del templo. En esos momentos, una veintena de niños lograban escapar de la Mezquita Roja donde estaban como rehenes.

Un cuarto de hora antes de emprender el asalto, las fuerzas paquistaníes dieron por altavoces un último aviso a los atrincherados para que se rindieran y salieran del recinto. Cumplido ese tiempo, cuando no había pasado una hora del anuncio de Hussain, comenzaban a escucharse bombas y disparos en los alrededores del templo. El ataque había comenzado. efe y afp

El lugar del drama

La Mezquita Roja o Lal Masjid es un centro de aprendizaje del Islam más radical. Los hermanos Maulana Abdul Aziz y Rasheed Ghazi, como administradores del complejo, reconocieron en el pasado haber tenido contactos con líderes de Al Qaeda, incluyendo a Osama Bin Laden. También tienen fuertes vínculos con los talibanes.

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