Boeing dispuesto a revolucionar la aviación

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AP

San Francisco - El gigante aeronáutico Boeing presentó hoy ante una audiencia de miles de personas en su planta de Everett, en el estado de Washington, su 787 Dreamliner, un aparato con el que la compañía busca revolucionar la aviación civil.

Más de 47 aerolíneas de todo el mundo ya han comprado 677 unidades del 787, el mayor número de pedidos hechos por un avión antes de que entre en servicio, según dijo la compañía.

Esto convierte al aparato, que se lanza en una fecha simbólica, el 7/8/07 (en EE.UU. el mes se coloca antes del día), en un éxito, tal y como quedó claro en la ceremonia de lanzamiento, que la compañía retransmitió en directo por internet y por televisión por satélite en nueve lenguajes.

El gigante aeronáutico también invitó a miles de empleados y jubilados a ver el evento por satélite en el estadio NFL de Seattle, y organizó fiestas en docenas de lugares en todo el mundo.

Como señaló Louis Gallois, presidente de su rival Airbus, en un inusual mensaje de enhorabuena dirigido a Jim McNerney, presidente de Boeing, "a pesar de que mañana Airbus volverá a su tarea de competir vigorosamente, hoy es el día de Boeing, un día para celebrar el 787".

No es para menos: se trata del primer avión construido con un compuesto de alta tecnología, un tipo de plástico reforzado más ligero y fuerte que el aluminio, material que se utiliza tradicionalmente para la fabricación de aeronaves.

Gracias a su menor peso, el avión utilizará un 20% menos de carburante que su antecesor, el 767, lo que significa menos costes, polución y mantenimiento, ya que sufrirá menos corrosión.

El avión será más espacioso, con mayores ventanas y espacio para las maletas, aunque el diseño definitivo del interior dependerá de cada aerolínea.

Los pasajeros, asegura Boeing, se sentirán más cómodos porque gracias al material con el que está hecho, la nave está presurizada de manera diferente, lo que entre otras cosas significará más oxígeno y más humedad en la cabina de vuelo.

En su apuesta por el desarrollo de un avión de tamaño medio capaz de volar sin escalas entre casi cualquier ciudad del planeta, Boeing se ha gastado unos U$S 8.000 millones.

Boeing confía en que el avión, el primero que la compañía lanza en los últimos 13 años, insufle nueva vida a una empresa que en los últimos tiempos se ha enfrentado a escándalos corporativos y graves problemas de producción.

Pero no está claro cuánto tardarán las autoridades estadounidenses en certificar un aparato que estará sometido a gran escrutinio porque nadie hasta ahora había construido un avión con este material en lugar del aluminio tradicional.

"Esto significa tener el avión adecuado en el momento adecuado con las capacidades adecuadas", dijo Randy Tinseth, uno de los vicepresidentes de la compañía.

El avión, que cuesta entre U$S 146 y 200 millones, dependiendo del modelo, tendrá capacidad para entre 210 y 330 personas y se construirá utilizando un nuevo modelo de producción que se basa en contratistas de fuera, que fabrican las partes que después se ensamblan en Everett.

El primer vuelo en pruebas está previsto para finales de agosto o septiembre.

EFE

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