SAN CRISTÓBAL ENVIADO
Los jugadores suelen decir que cuando pierden no son "tan burros" y que cuando ganan "no son tan fenómenos" como forma de contrarrestar la crítica que se pudo haber generado por un mal partido. No se trata, mediante ella, de catalogar de una u otra forma la producción de un equipo y, por otra parte, es notorio que hay un salto cuantitativo y cualitativo: se debuta con un 0-3 en contra y se termina avanzando a las semifinales con un 4-1 a favor.
Otro Uruguay. El maestro Oscar Tabárez había anunciado: "ahora empieza otra Copa América" y se cumplió, porque el Uruguay que eliminó a Venezuela no tuvo nada que ver con el otro equipo que había jugado tres partidos en este certamen continental. Para empezar, se generaron (y se concretaron) más cantidad de jugadas de gol que en todos los otros partidos juntos y hubo un juego atildado y colectivo como el que había logrado generar enorme expectativa.
Nadie podrá decir que a Uruguay le faltó algo. Fue completito. Buen fútbol, mucha vitamina H en el fondo y goles, esa materia que parecía estar a punto de reprobar la celeste, porque llegó a los cuartos de final nada más que con una conquista.
Empezó otra Copa y con ella apareció otro Uruguay.
"Cebolla" y Forlán engranaron
Además de respetar la filosofía de equipo solidario sobre la cual trabajó Tabárez desde que asumió, lo bueno de Uruguay estuvo en que aparecieron las figuras. Y si de estrellas se trata, ninguna más rutilante que la de Cristian Rodríguez. No hubo forma de que lo controlaran, ni cuando pusieron dos hombres para tratar de evitar que tomara velocidad. Se hamacó por los dos costados de la cancha, escapó cuantas veces quiso y se aburrió de meter pases de gol. El partido empezó con él desequilibrando por la izquierda y terminó con su clase y coraje para seguir tirando rivales y corriendo por todos lados.
Además, volvió el goleador Forlán y Uruguay respiró. Era hora que el máximo verdugo oriental que anda hoy por las canchas europeas demostrara su potencial. Había fallado tres claras chances de gol frente a Vega, pero al final le llegó la ocasión y se despachó con dos tantos.
De menos a más
1 Diego Scotti: inamovible
El zaguero jugó con la suficiente personalidad y seguridad como para avisar que será difícil que de ahora en más una selección uruguaya se forme sin su presencia. Tuvo una soberbia actuación.
2 Pablo García: Dominante
Volvió el "Canario" García metedor, dominante, ese que se convirtió en símbolo de la celeste, pese a que a veces venía a jugar sin tener actividad en su club europeo. Coronó su actuación con el mejor gol de la Copa América.
3 Jorge Fucile: incansable
Tuvo un despliegue formidable. Fue el socio del "Cebolla" Rodríguez por izquierda, tiró la pared con García para el segundo gol y corrió a cuanto rival quiso complicarle la vida a Darío Rodríguez.