MADRID | AFP
Los acusados en el juicio por los atentados islamistas del 11 de marzo de 2004 en Madrid se declararon ayer "inocentes" y condenaron los ataques que causaron 191 muertos y 1.841 heridos. Así terminó el proceso contra los 28 imputados.
"Gracias a todos por su atención y colaboración, queda visto para sentencia", dijo simplemente el juez Javier Gómez Bermúdez, presidente del tribunal de la Audiencia Nacional, principal instancia penal española, poniendo fin a una última jornada maratoniana.
"Pido a ustedes justicia. No justicia como entienden otros, como venganza, porque no hay ninguna prueba que demuestre que tenga algo que ver en este terrible suceso" que fueron los ataques, dijo el marroquí Jamal Zougam, acusado de ser uno de quienes colocaron las bombas que estallaron en cuatro trenes suburbanos.
"Soy víctima de algunos medios de comunicación y de políticos (...) para decir que fueron islamistas", los responsables, afirmó Zougam, que rechazó las acusaciones en su contra, como hizo el resto de los acusados que usó su derecho a hablar. Sólo 19 de los 28 acusados en este macro-juicio, para los que la fiscalía solicita un récord de 311.865 años de prisión, usaron su derecho ante el tribunal.
Aunque el juicio -por el que durante cuatro meses y medio han pasado 309 testigos y 71 expertos- se inició con 29 acusados, en su mayoría árabes, el tribunal declaró inocente en junio, sin esperar al final del proceso, al marroquí Brahim Moussaten, por falta de elementos tangibles en su contra. "Soy inocente de los atentados de Madrid", dijo ayer en árabe atropelladamente el marroquí Hassan El Haski, considerado el ex jefe en España, y después en Europa, del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) implicado en los atentados de mayo de 2003 en Casablanca (45 muertos) y relacionado con Al Qaeda, en nombre de la cual se reivindicaron los ataques.
El Haski, otro de los siete principales acusados por los ataques, pidió al tribunal "aplicar la justicia y absolverme".
Otro presunto autor intelectual de los ataques, el egipcio Mohamed Rabei Ousmane Sayed Ahmed, alias "Mohammed el Egipcio", para el que su abogado había solicitado antes la absolución, simplemente dijo: "Voy a contentarme con lo que ha dicho el abogado, pero sí me gustaría pedir a la sala que practique justicia".
El marroquí Youssef Belhadj, detenido en febrero de 2005 en Bélgica, acusado de ser "Abou Doujanah el Afgano", portavoz de Al Qaeda en Europa, y que apareció en un video reivindicativo de los ataques del 11-M hallado dos días después cerca de la gran Mezquita de Madrid, también consideró "que era bastante" lo dicho por su abogado. En cambio, el español José Emilio Suárez Trashorras, que supuestamente suministró los más de 100 kilos de explosivos usados en los trenes, ni siquiera se acercó al micrófono.
Otros estaban visiblemente nerviosos, como el marroquí Rafa Zouhier, confidente de la policía española, que condenó "de forma clara y contundente" los atentados. Similar actitud tuvo el marroquí Aughar Fouad El Morabit: "Quiero condenar rotundamente los atentados del 11 de marzo, así como todos los atentados y actos terroristas".
En esa línea se movió el resto de los acusados, muchos de los cuales se solidarizaron con las víctimas, como el marroquí Abdelmajid Bouchar, que huyó del cerco policial del apartamento de Leganés el 3 de abril de 2004, donde siete presuntos autores del 11-M se suicidaron con explosivos.
La sentencia de este macro-juicio se espera para octubre. Ese veredicto pondrá fin al juicio por la peor masacre terrorista en la historia de España.
La principal tesis de la acusación se ha basado en que estos ataques fueron reivindicados en nombre de Al Qaeda que quiso castigar a España por su participación en la guerra de Irak, decidida por el anterior gobierno conservador de José María Aznar (1996-2004).
Frente a ésta, la tesis de la conspiración defendida por algunos sectores y medios de comunicación conservadores, según la cual ETA estuvo tras los ataques, no ha tenido ningún respaldo en las pruebas.
El atentado en Madrid
Reivindicados por Al Qaeda, los ataques a cuatro trenes de Madrid, el 11 de marzo de 2004, causaron la muerte a 191 personas e hirieron a 1.841 personas.
De los 191 muertos, 51 eran extranjeros. Ninguno de ellos uruguayo.
Del total de heridos, más de cien necesitan aún hoy asistencia sanitaria.
El "macrojuicio" por el 11-M, el mayor por un caso de terrorismo realizado jamás en una corte europea, comenzó el 15 de febrero pasado.
De las 28 personas que esperan sentencia -el proceso fue iniciado con 29, pero uno fue absuelto en junio por falta de pruebas-, nueve son españoles.
El sumario del juicio tiene casi cien mil páginas.
Pese a que el total de años de prisión exigidos por los fiscales supera los 300 mil, la mayor encarcelación en España es de 40 años.