Mérida despertó vinotinto
Mérida amaneció más futbolera que nunca. Obviamente, porque la vinotinto se afincó en su paisaje montañoso. Las banderas coparon los automóviles y algunos hasta se animaron a pintar en los vidrios de los vehículos: "¡soy vinotinto y no me importa nada!". Además, largas filas volvieron a formarse en la Plaza de Toros de la ciudad para conseguir una entrada y quienes ocuparon los primeros lugares se pusieron a esperar desde las últimas horas de la noche del domingo. Si los boletos aparecen, esta vez el estadio se partirá en dos con el ingreso al campo de la selección de Richard Páez.
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