SILVIA PÉREZ
- ¿Cómo tomó su eliminación de la selección Sub 20?
- Mal. Muy mal. No lo esperaba y fue un momento muy difícil. Sobre todo por la forma en que sucedió todo. Ferrín dio la lista y dijo que si los que había dejado eliminados querían hablar con él, podían hacerlo. Sinceramente, yo esperaba que él hablara conmigo, sobre todo después de haber estado años trabajando juntos. Me quedé ahí, llorando, mientras que mis compañeros trataban de alentarme. Igual le deseo lo mejor. Es un buen técnico y he aprendido mucho con él. Le deseo lo mejor a él y a mis compañeros.
-O sea que no cuestiona la decisión, sino el proceder.
-Sí, porque después de haber estado trabajando cinco años con él, creo que merecía una explicación. Me hubiera gustado que me valoraran más como persona. Pero así es la vida y el fútbol tiene muchas cosas raras, algunas que no entiendo y de las que no quiero hablar. Hoy siento que me falta algo, y es la selección.
- ¿Qué hizo después de recibir la mala noticia?
- Me quedé un rato ahí, tratando de asimilarlo. Tenía un nudo en la garganta y lo único que podía decir era "gracias, gracias" a mis compañeros. Porque todos venían a decirme cosas, a alentarme, a darme para adelante y yo no podía ni contestarles porque tenía algo atragantado que no me dejaba hablar. Después me tomé el ómnibus de la selección que nos llevaba de vuelta al Estadio, pero me llamó Gustavo Machaín, el técnico de la Séptima de Danubio, porque se había enterado y me dijo que me bajara en Veracierto que me iba a estar esperando. Yo estaba tan mal que Gustavo me preguntó si podía manejar. Le dije que sí, pero por las dudas me acompañó. Fue atrás mío hasta mi casa.
-¿Cómo lo tomó su familia?
-Mis padres me apoyaron como lo hacen siempre. Ellos nunca me dan para atrás. Y como ahora tengo libre hasta el lunes me voy a ir con ellos y mi hermana para Rivera. Al campo, a estar con mis abuelos, a estar tranquilo y a comer un cordero.
-¿No había pesando en ningún momento en la posibilidad de ser uno de los desafectados?
- No, no lo pensaba porque andaba bien. Sabía que la cosa iba a estar peleada porque hay jugadores que vinieron de Europa, pero nunca pensé que iba a quedar afuera. Esto me va a servir para madurar.
- Ahora que está más tranquilo, ¿no piensa en hablar con el técnico?
-No, voy a dejar todo así. No quiero meterme. Ellos están por viajar al Mundial y no quiero complicarla. Quiero que salgan campeones del mundo y sé que van a hacer un buen papel. Estoy seguro que van a dar que hablar.
- ¿Habló con el psicólogo?
- En el momento en que dieron la lista no estaba. Y me extrañó que no estuviera. pero después me llamó.
-Estos momentos también tienen su parte positiva, como la de saber cuanta gente lo quiere.
- Eso es cierto, desde anoche me están llamando sin parar. ¡Hasta desde Canadá me llamaron! Y me llamó Arturo Del Campo y me dio para adelante. Me dijo que tenía un futuro bárbaro y que no tenía que bajar los brazos. Que este año iba a jugar y que él se iba a cansar de gritar goles míos.
(Y por primera vez, sonrió).
Dolido. "Hoy siento que me falta algo y es la selección"