JOSE MASTANDREA
Paolo Montero no jugará la Liguilla con Peñarol. La decisión, parece muy firme y por más que dirigentes y técnicos intentarán que siga cinco partidos más, el capitán no daría marcha atrás.
Todo comenzó cuando entregó la camiseta después de la dolorosa derrota por penales frente a Danubio. Ahí dijo "no va más", se sacó lentamente los zapatos, las medias, las canilleras y las vendas. Repasó con la mirada las cuatro paredes del vestuario.
Abrió el casillero número 4 y comenzó con el ritual que lo acompañó durante dieciséis años: sacó la ropa, la toalla y emprendió el último viaje desde el banco hasta las duchas.
No hubo palabras. Sólo gestos y una gran amargura por no haber podido dar la vuelta con Peñarol. Con "su" Peñarol, el club de sus amores.
Pero la decisión estaba tomada mucho antes. "Hace un mes lo dijo en Los Aromos, ganemos o no el Uruguayo, me voy, me retiro después del Clausura. No voy a jugar la Liguilla", apuntó un dirigente que escuchó las palabras de Paolo Montero.
De todas formas, en aquel momento, quedaba mucha tela por cortar y los que estaban en la concentración pensaron que sus declaraciones eran por un estado de ánimo, por haber padecido una nueva lesión, por no poder estar en la cancha para darle una mano a su equipo. Pero no. Después de la derrota ante Danubio, el capitán de tantas batallas entregó su camiseta como si fuese un trofeo de guerra, esa misma camiseta que fue regalando partido a partido a sus rivales. Todos querían tener la "última camiseta de Montero".
Esta tarde, cuando el plantel regrese a los trabajos en Los Aromos, se esperará por él. Dirigentes y cuerpo técnico intentarán convencerlo para que siga "por lo menos hasta que termine la Liguilla".
Saben que la presencia de Montero en el grupo es fundamental. Por lo que significa, por lo que transmite, por lo que ordena y pesa en el fondo.
Fue uno de los pilares de Peñarol a lo largo del Uruguayo. Jugó veinte de los treinta partidos que disputó su equipo y sólo en una ocasión estuvo en la cancha cuando el aurinegro perdió. Después, ganó y empató en todos los encuentros.
"Lo que jugó en los clásicos no tiene nombre. Parecía que no podía, que no llegaba, pero se esmeraba, se preocupaba para llegar en buenas condiciones físicas y futbolísticas. Sabía todo lo que se jugaba", indicó otro dirigente que estuvo al pie del cañón en Los Aromos.
De confirmarse la ausencia de Montero, Peñarol perderá uno de los símbolos que tuvo a lo largo de la temporada y Gregorio Pérez tendrá que armar (una vez más) la defensa.
Si Paolo no juega la Liguilla, Peñarol no va a ser el mismo equipo que terminó peleando por el Apertura y el Clausura. Cada vez que Montero no estuvo, pasó mal y recibió goles.
Habrá que esperar unas horas nada más. Hoy se sabrá lo que puede pasar con esa decisión de Paolo. En Peñarol confían que siga, pero su círculo más íntimo, piensa que la decisión del capitán no tendrá marcha atrás.
La mayoría quiere que se quede
"Sería lindo verlo jugar un poco más"
En la web de El País se preguntó: ¿Preferís que Paolo se vaya o se quede en Peñarol?
La respuesta de los hinchas fue inmediata. El 66% de los que participaron de la compulsa quieren que el capitán siga en el club.
"Si no se encuentra cómodo, que se vaya", escribió Humberto Fariña desde Vigo.
"Paolo, decile a Damiani que arme un cuadro como la gente y quedate a ganar la Sudamericana", pidió "Manya".
"Que haga lo que quiera, lo que sea mejor para él. Sería lindo verlo jugar un poco más. Sería de gran ayuda para los más jóvenes. Personalmente lo considero un ídolo", escribió Aldo, desde EE. UU.
"Aguante capitán, sin usted no somos nada"
"Es tiempo de retirarse, pero debe jugar la Liguilla primero a ver si gana algo con Peñarol", escribió Daniel González desde EE.UU. "Que se quede por lo que significa como jugador y como persona", apuntó Alberto Chipolini desde Carmelo.
"Aguante capitán, sin usted no somos nada", escribió desde Copacabana, Brasil, Carbonero Eterno. "Hubiese querido que agarrara la pelota debajo del brazo y pateara el penal", dijo Ricardo Jarriz desde Lavalleja. "Que se quede", apuntó Laura desde Paysandú. Y Richard Hornos, desde South Carolina: "hay una sola respuesta válida: que se quede!!!" "Lo necesitamos", dijo Pablo Galán desde EE.UU.