PABLO PERA PIROTTO
-¿Cómo entró a trabajar en la Junta Departamental?
-Me presenté al concurso a fines del año pasado. Tuve la suerte de quedar entre las 12 personas sorteadas entre algo más de 800 que se postularon. Después, me tomaron pruebas de manejo y me realizaron tests psicotécnicos, y finalmente quedé seleccionada.
-¿Es la primera chofer mujer de la Junta Departamental de Montevideo?
-Sí, y según tengo entendido también soy la única a nivel de todo el país, algo que no sabía cuando me presenté.
-¿Tenía experiencia de haber trabajado en el rubro?
-Sí. Si bien yo estudié hasta quinto año en la facultad de química, en ese período, mientras seguía la carrera, también trabajaba junto a mi padre que manejaba una camioneta de transporte escolar.
-No le faltó mucho para recibirse de química, entonces.
-Es verdad, y también trabajé bastante en el área. Estuve en una fábrica de pinturas en el sector de control de calidad, di clases particulares y en una academia, y también estuve en un laboratorio que se dedicaba a producir material quirúrgico descartable en plástico.
-¿Y por qué dejó la profesión?
-El tema es que yo tengo dos hijos: una nena de 8 años y un varón de 5, y era mucha la carga horaria. Eso, junto con el poco campo laboral existente, fueron las cosas que más pesaron para que me decidiera a buscar otro trabajo. Porque a mí me gusta mucho la química.
-¿Con este nuevo trabajo ha notado un cambio en la calidad de vida?
-Si, y creo que sobre todo ha sido algo muy positivo para los chiquilines. Yo a mis hijos les quiero dar lo mejor, y para mí es muy importante poder estar con ellos. En mis prioridades, lo primero es sacar adelante a mi hogar y mi familia.
-Imagino que le debe gustar mucho manejar.
-Me encanta. Y lo que más me gusta de ser chofer es que no se trata de un trabajo rutinario. Porque no estás encerrada, salís a la calle y siempre se trata de algo diferente. Tanto me gusta manejar, que los fines de semana le pido el auto a mi padre para pasear. Él me dice que no entiende como tengo ganas de seguir conduciendo en mis días de descanso.
-¿Qué opina de ese concepto que existe de que las mujeres manejan mal?
-Por supuesto que no es así. Ahí se ve el machismo que existe en algunas personas. A mí no me han dicho cosas en la calle, pero la verdad es que trato de permanecer ajena a esas actitudes. Yo creo que hay de todo, hay buenos y malos conductores de ambos sexos.
-¿Y cuál es la actitud de sus compañeros de trabajo?
-Si bien mis compañeros son todos hombres, la verdad es que me han recibido muy bien. Yo pensaba que a ellos quizás les podría resultar difícil, ya que hace muchos años que trabajan juntos, pero fue todo lo contrario; se han adaptado perfectamente.
-¿La pone nerviosa estar junto a choferes de tanta experiencia?
-Yo comencé el 9 de abril y estoy a prueba por seis meses antes de quedar efectiva. Para mí es un peso estar junto a excelentes choferes que tienen muchos años de experiencia. Todos me aconsejan mucho, pero nunca desde una actitud machista. Aparte a mí me gusta que me ayuden, porque quiero corregir y mejorar en todo lo que pueda.
-¿La sorprendió el buen ambiente de la Junta?
-Sinceramente yo tenía ese preconcepto sobre el trato no muy bueno del empleado público. Pero cuando empecé a venir para traer los papeles del concurso, me di cuenta que toda la gente en la Junta me saludaba de muy buena manera, aunque no me conocían. Eso fue una de las cosas que más me gustó y me impulsó para seguir adelante.
Perfil
Nombre: Natalia Pais
Nació: Montevideo
Edad: 35 años
Profesión: Trabaja como chofer de la Junta Departamental de Montevideo
Otros datos: Tiene dos hijos, de 5 y 8 años.
Enseñanzas del maestro
Reconoce en el padre a su maestro en todo lo que sabe de manejo. Desde muy joven lo acompañaba en su trabajo conduciendo una camioneta de transporte escolar, tarea que luego también realizó. "Yo manejo con la tranquilidad de mi padre", asegura Pais, quien ve en esa actitud una característica positiva a la hora de enfrentarse al tránsito.
"Yo nunca le digo nada a los otros conductores, aunque alguien haga algo mal en la calle; ni siquiera soy de tocar bocina, porque al hacerlo uno puede desconcentrarse y tener un problema", comenta la joven chofer, quien además destaca la agilidad y la capacidad de prever lo que puede suceder como elementos positivos para su trabajo.