DANIEL ROSA
Habrá clásico en la Liguilla porque Nacional clasificó, pero los hinchas tricolores no tienen nada que festejar. El equipo dirigido por Daniel Carreño logró un premio inmerecido al entrar en el certamen reducido, pues no lo hizo por mérito propio. Bien merecido tiene Bella Vista que Nacional entre a jugar su primer partido del torneo con una pancarta como gesto de agradecimiento, porque el tricolor consiguió una clasificación vergonzosa. Sí, así, bien clarito: ¡Ver-gon-zo-sa! Perdió 1-0 ante el ya descendido Rentistas, que además le ganó con un gol de cabeza anotado por Héctor Acuña, un futbolista que sólo mide 1,64.
Lo que sí fue justo para Nacional fue la derrota y su posición en la tabla luego de un pésimo Clausura: duodécimo entre 16. ¿Qué quiere decir esto? Que la clasificación a la Liguilla no la logró este grupo, sino el que disputó el segundo semestre del 2006, con Martín Lasarte como entrenador. Aquel técnico, tan resistido en su momento -como lo es hoy Carreño-, dejó al equipo al que había conducido a un bicampeonato en quinta posición, pero gracias a aquellos puntos el tricolor podrá ahora disputar el derecho a jugar la Sudamericana de este año y la Libertadores del que viene.
Fue la de ayer una de las tardes más vergonzosas de la institución en el plano deportivo. Empezando por la mayoría de sus jugadores, que jugaron desganados, sin alma, sin el más mínimo compromiso a los gloriosos colores que defienden. Sólo se salvan Álvarez y Caballero, este último nuevamente siendo figura saliendo desde el banco. Y no por ser un virtuoso, sino porque puso un poquito de ganas. Bajó a buscar la pelota, encaró a dos y tres rivales y los dejó por el camino, desbordó, llegó hasta el fondo y una vez que enfiló hacia el arco rival no frenó más. El resto lastimó los ojos y el sentimiento tricolor. Por eso los hinchas silbaron, se enojaron y hasta insultaron, por la falta de rebeldía.
Y acá no se puede invocar que la mente estaba puesta en el partido del martes, porque Nacional se jugaba mucho y casi lo pierde. La actitud no fue la adecuada y el ejemplo es Diego Godín, expulsado tras ver una amarilla y protestarle hasta el hartazgo al árbitro Olivier Viera.
Tampoco dejó una buena imagen el técnico Carreño, quien a los 29 minutos se enroscó en una discusión con un plateísta. Y hasta censurable fue la actitud de los hinchas que celebraron los goles de Bella Vista ante Liverpool, porque un poquito de dignidad les hubiera alcanzado para darse cuenta que este equipo no merece ir a la Liguilla.
Para Nacional terminó un calvario. Ojalá que el martes no empiece otro.