Más de 300 viviendas destruidas en Mercedes

En Mercedes, el olor putrefacto emana de las casas que quedaron al descubierto a 10 días de la inundación. El barro se entremezcló con materia fecal de las cloacas y pozos negros. Estiman que en un 30% de las viviendas, más de 300, "se perdió todo".

"No me quedó nada, saqué una foto por las dudas porque tengo que tirar todo", dijo Olda López, que tenía casa en Cerrito y Paysandú.

Enfrente suyo, una vecina tenía puesto un tapaboca y lavaba la vereda de su vivienda. "Si hubiera visto mi living no lo creería, se desarmó totalmente. Había un ropero al que se le salían las tablas que lo rompí todo con un hacha, de la impotencia que sentí", relató.

Raúl Varela, propietario de una panadería, mostró lo que quedó del comercio luego de que el agua bajara: heladeras y máquinas a motor para amasar están destrozadas. Las puertas y ventanas internas fueron arrancadas y están desparramadas por el local. El comerciante aseguró que sus pérdidas son "millonarias".

Estas eran algunas de las escenas desesperantes que se reiteraban ayer en Mercedes al retornar los moradores a sus casas, o lo poco que quedó de estas. Aún hay 1.420 personas que permanecen evacuadas.

Pese a las recomendaciones del Comité de Emergencia y del MSP, también se veía a vecinos que lavaban sus vajillas en el agua del río, que está totalmente contaminada.

El intendente Guillermo Besozzi dijo que hay seis cuadrillas que están ayudando a la gente a limpiar sus casas, y el Comité de Emergencia colabora con la población para desinfectarlas.

Según denunciaron medios locales, hubo gente que concurrió a pedir colchones y luego los vendían a $ 250. El Comité de Emergencia recorrerá casa por casa para asegurarse de que las donaciones lleguen a quienes las necesitan. El comité también decidió poner una auditoría con contadores de la Asociación de Escribanos y Contadores para que manejen el dinero de las donaciones.

Regreso a clases. Hoy, en Treinta y Tres, reabrió sus puertas la escuela N° 85 del barrio Nelsa Gómez, que sufrió la inundación como ninguno en la ciudad.

Si bien concurren a esta escuela 140 alumnos, ayer fueron sólo 94, pues varios están aún evacuados junto a su familias.

El agua ingresó al centro hasta unos 30 centímetros de altura. Estropeó el material didáctico y juegos que debieron ser descartados por razones de salubridad.

Ayer llegó a la escuela un camión del Consejo de Educación Primaria con útiles, para reponer las pérdidas.

Treinta y Tres también recibió una partida de donaciones provenientes de Japón: 100 colchonetas, 100 frazadas y lonas.

El intendente Gerardo Amaral dijo que aún faltan 800 colchones para cumplir con los pedidos de la población, un dato que no es menor, si se tiene en cuenta que el prosecretario de la Presidencia, Jorge Vázquez, manifestó que "ya no se necesitan frazadas, colchones y alimentos" y que "hoy por hoy se trabaja en una segunda etapa, donde se requieren ar- tículos de higiene, hipoclorito y mobiliario para la gente que perdió todo".

Mañana, Vázquez ofrecerá una presentación sobre el estado de situación que el país enfrenta, en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Según dijo, tendrá cifras de los daños económicos en los departamentos afectados.

En Durazno quedaban ayer 4.000 evacuados, entre ellos 1.215 niños. La asistencia se realizará de dos maneras: a los que históricamente han sido evacuados por vivir dentro de la cota del río (cerca de 800 viviendas), se los realojará.

A los que sufrieron las inundaciones por primera vez, se los asistirá en la reparación de sus viviendas.

Ayer, la Intendencia derribó simbólicamente la primera casa que fue seriamente dañada por las inundaciones, iniciando así un plan de erradicación de 30 unidades en una primera etapa.

Por otra parte, una brigada del Sunca especializada en reparaciones en áreas de emergencia, asesorará al personal que efectúe los trabajos edilicios en las viviendas a ser reparadas. El dirigente del Pit-Cnt, Juan Castillo, irá mañana a Durazno junto con 20 brigadistas sindicales.

¿Solidarios? Un planteo para que los diputados colaboren con los damnificados donando un porcentaje de sus ingresos, cayó como un balde de agua fría en el plenario de la Cámara de Representantes.

Tras minutos de incertidumbre luego de escuchar la iniciativa del frenteamplista Edgardo Ortuño, los legisladores blancos José Quintín Olano, de Treinta y Tres, y José Carlos Cardoso, de Rocha, anunciaron su rechazo a esa idea diciendo que ya están "trabajando duro" en los departamentos que representan.

El diputado colorado Guido Machado apuntó que era "escabroso" discutir el tema en sala, por lo cual planteó que pasara al estudio de los coordinadores de las bancadas.

EL PAÍS

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