Es una final. O al menos es el gran final del Torneo Clausura. Porque esta tarde en Jardines del Hipódromo Danubio y Peñarol se juegan el año.
Con las 11.000 entradas agotadas, con importantes medidas de seguridad y con una expectativa que tiene el vilo a todo el país, Danubio recibirá en su feudo a Peñarol, un Peñarol que llega desesperado por una victoria, lo único que le garantiza seguir con vida en el Uruguayo.
A Danubio le alcanza con un empate. Si no pierde, no sólo dará la vuelta olímpica por haber conquistado el Torneo Clausura sino que habrá un doble festejo por la obtención del Campeonato Uruguayo 2006-2007.
Peñarol no tiene chance. Volverá a verse las caras con Danubio, su verdugo del Apertura. Al aurinegro sólo le sirve ganar. Un empate o una derrota, lo dejará con las manos vacías.
El partido tiene todos los condimentos como para satisfacer a los paladares más exigentes de los hinchas.
Los de la franja juegan un fútbol atildado, tienen figuras de primerísimo nivel y apuestan al espectáculo.
Los aurinegros recuperaron su mística, su fuerza, su juego aéreo y también cuentan con figuras de renombre como para aspirar al triunfo y al campeonato.
Gregorio Pérez sabe muy bien que en esta clase de partidos entran a pesar otras cosas como la fuerza espiritual y la experiencia y en ambos items el técnico aurinegro es un especialista. "Estamos bien preparados y muy bien mentalmente. Más allá de los sistemas y las propuestas hay algo muy importante y es la forma en que llega el jugador a un partido tan importante como este. Lo mental es muy importante y en eso veo muy bien a los muchachos. No hicimos nada diferente, pero estamos siempre tratando de respaldar y dar confianza. Este es un plantel con gente madura que ha pasado por instancias decisivas", dijo el entrenador.
Gregorio apostó al mismo equipo con el que ganó el clásico. "Todos tenemos nuestras alternativas, Matosas las debe tener también, aunque él debe estar más tranquilo. Y eso no significa que nosotros estemos nerviosos", afirmó el entrenador aurinegro.
"Tenemos que tomar recaudos sobre el rival y tener en cuenta algunas referencias, pero lo más importante es no querer hacer en 10 minutos lo que podemos conseguir en los 90. Hay que tratar de controlar a Danubio y encontrar las oportunidades para convertir", agregó.
El entrenador dirigió al equipo que debe enfrentar esta tarde. Incluso trabajó con varios de los futbolistas que hoy estarán en la cancha de Jardines del Hipódromo, pero según explicó eso no significa que pueda sacar alguna ventaja. "He tenido la suerte de conocer a varios jugadores de Danubio, y no sólo en lo futbolístico. Rescato otras cosas de ellos que son muy importantes. Pero ha pasado mucho tiempo, dos años y medio, han crecido y se han superado. Ya no son los chiquilines de Danubio ya son hombres con una vasta experiencia", aclaró el técnico de los aurinegros.
En el otro rincón, Gustavo Matosas, entrenador de Danubio, destacó el trabajo de sus hombres. "Por sobre todas las cosas, estoy orgulloso de lo que han hecho mis jugadores hasta ahora y tengo la certeza que saldrán a jugar el partido fiel al estilo de juego que mostramos durante todo el año".
No ocultó que "va a ser un partido difícil, respetamos al rival y su trayectoria, pero tenemos claro cuales son las armas de Danubio, por lo que saldremos a ganar el partido sin especular, porque el equipo es lo que ha hecho todo el año y lo que sabe hacer. El equipo está fuerte y sólo nos queda esperar un buen desempeño", señaló el técnico danubiano.
El duelo
Reyes
Nadie puede negar que "Nacho" González, el colombiano Hamilton Ricard y "Maravilla" Grosmüller son los reyes del fútbol, de la salsa y el baile y así posaron para Ovación. Sin dramas y con la sonrisa a flor de piel. Los danubianos saben que se juegan mucho pero confían en su fútbol. Llegan confiados a la última pulseada del Torneo Clausura.
Tractores
Del otro lado, en la vereda de enfrente, tres aurinegros de ley: Omar Pouso, Egidio Arévalo Ríos y Julio Mozzo, los símbolos de un mediocampo aguerrido, combativo, luchador pero también generoso a la hora de sumarse a la ofensiva. Nadie puede negar que son los tres tractores que trillan al medio en beneficio del equipo que se juega todo en Jardines.
Así están las cosas. Danubio y Peñarol volverán verse las caras. Otra vez en una final.
Cuando Roberto Silvera pite por última vez, se sabrá si el Uruguayo tiene (o no) un nuevo campeón.
Matosas. "El equipo está fuerte y sólo nos queda esperar un buen desempeño"
Gregorio. "La clave es no querer hacer en 10 minutos, lo que se puede conseguir en 90"