G.Trinidad | C. Notargiovanni
En el Parque Batlle hay que andar con cuidado. Los arrebatos son cosa de todos los días y la semana pasada se registró un intento de violación. Cientos de trabajadores y usuarios de centros hospitalarios de la zona se arriesgan y lo atraviesan igual.
La mujer iba a su trabajo de administrativa en el hospital Británico. Cruzaba el parque en las primeras horas de la mañana del miércoles pasado. De pronto un hombre la atacó por detrás tirándola al piso y tratando de arrancarle la ropa. La mujer gritó y fue golpeada reiteradas veces por el agresor con puñetazos en la cara y puntapiés en todo el cuerpo.
Sin embargo no logró hacer callar a la mujer que finalmente logró ponerlo en fuga.
Lo rápido del ataque y la confusión del forcejeo no le permitió a la víctima dar una descripción clara de su atacante a la Policía. Si bien estos casos de agresiones sexuales no son comunes, de robos y arrebatos sobran testimonios.
Luciana trabaja en el Instituto Superior de Educación Física (ISEF), ubicado al costado de la pista oficial de atletismo. Una tarde de invierno salió de trabajar, hacia la parada de ómnibus de Avenida Italia y Centenario.
Un hombre vestido con equipo deportivo caminaba detrás. "Pensé que estaba haciendo deporte, como muchos que ves en la vuelta", comenta.
Estaba equivocada. A la altura del boliche Azabache se le "prendió" de la cartera con tal violencia que la tiró. El ladrón sacó el dinero, lo dobló y lo volvió a guardar. "Me das lástima, no quiero tus $ 25", le dijo tirándole la billetera. En la calle "no había un alma".
Una semana más tarde Luciana fue atacada por tres niños que al ver que no tenía dinero la apedrearon. Sucedió a las tres de la tarde. Ambos incidentes le cambiaron la vida (ver testimonio).
El movimiento en el parque incluso de noche, facilita y permite que personas que llegan a cometer arrebatos, el delito por excelencia que se constata en el Parque Batlle, se puedan "camuflar" entre los paseantes.
PREVENCIÓN. Esto complica la tarea preventiva explicaron a El País fuentes de la Seccional 9a., ubicada prácticamente en el propio Parque Batlle. Agregaron que no son comunes las rapiñas ni tampoco la circulación de personas armadas. El arrebato es el delito más común a la interna del Parque y no está vista la noche como el momento del día donde se dan más delitos. Aproximadamente una vez al día se denuncia un arrebato en la zona.
"La vigilancia interna, como en todos los parques, está reforzada por un equipo de dos coraceros a caballo en comunicación con un patrullero de la Seccional 9a. que recorre el contorno y las calles del parque", explicó a El País el jefe de Relaciones Públicas de Jefatura, Selson Sosa. "El patrullaje interno se intensifica durante la noche y en épocas pico de turismo se refuerza durante todo el día", contó Sosa. Para la Policía no aumentaron los delitos en la zona más allá del lamentable caso de intento de violación ocurrido hace algunos días.
DESNUDOS. Al ISEF, concurren 700 personas. Allí funcionan tres turnos de clases, comenzando a las 8 de la mañana y terminando a las 23.00.
Los arrebatos son moneda corriente. Les roban carteras, mochilas y todo lo que puedan. A algunos alumnos los han dejado casi desnudos. Las bicicletas, estacionadas en la puerta del ISEF, son el botín más preciado. "Un día se llevaron dos bicicletas al mismo tiempo", contó un funcionario. Delia Chiappini, directora del ISEF, dijo que el "gran problema" es la falta de iluminación. La jerarca hizo el reclamo en "reiteradas oportunidades" a los responsables del servicio.
CENTROS DE SALUD. En todos los casos los consultados hablaron de arrebatos "todo el tiempo". Sonia, funcionaria de Farmacia del Sanatorio Americano, dice que hubo casos de compañeras que terminaron internadas por los golpes que recibieron. Para evitar malos ratos las funcionarias se ponen de acuerdo para salir "en barra". En el rubro Enfermería se trabaja en cuatro turnos de seis horas. Quienes lo hacen de 18 a 24, o de 0 a 6 son quienes están más expuestos.
"A mí me amenazaron y me ofrecieron plata para que los deje robar", contó indignado el cuidacoches que trabaja en la puerta del sanatorio Americano, Isabelino Bosch y Ponce. Una nurse del Pereira Rossell contó a El País que muchas mujeres llevan gas paralizante e incluso armas: "tengo compañeras que portan una 22". También allí tratan de coordinar las salidas en grupo. Tamara Gafeon, delegada del sindicato del Hospital Británico, dijo que la "inseguridad es una constante". Muchos funcionarios no "tienen más remedio" que cruzar el parque para volver a su hogar.
"Los intentos de robo son todo el tiempo y no te creas que esas cosas pasan de noche. Los horarios más complicados son en las salidas a media tarde", afirma. Los funcionarios hablaron con la dirección y se colocaron dos servicios 222. Con lo que se mejoró la seguridad.
A pesar de los esfuerzos policiales la belleza del parque sigue escondiendo malos momentos a sus visitantes.
Arrebato: Es el delito que más comúnmente se denuncia dentro del Parque Batlle
Yo paso por ahí
Luciana: "Las agresiones me cambiaron la vida"
Me pasé dos meses sin querer salir a la calle después de las diez de la noche y en ningún caso salía sola. Si de acá me iba a las 19.00 y no había nadie que viniera conmigo me quedaba hasta las 20.00 que sale otra compañera. Igual te digo que aunque vaya acompañada voy todo el tiempo mirando para atrás. Además tuve que cambiar mi recorrido. Ahora doy toda la vuelta por el Estadio Centenario, aunque demore el doble. Incluso me compré un gas paralizante. No existe que no puedas salir de tu trabajo tranquila".
Sonia (Americano): "Esto fue toda la vida igual"
Esto fue toda la vida así, hace 30 años que trabajo en la zona y te puedo decir que los robos son a toda hora. A mí me robaron, casi en la esquina siento que me tiran de la cartera. Automáticamente le grité que no tenía nada. En el forcejeo quedé cara a cara con el tipo, un hombre bien bonito (risas). Ahora me río, pero no sabés la bronca que me dio. Fue tanta la amargura que agarré a trompadas un árbol. El hombre se llevó la cartera y se fue en un auto que lo esperaba a media cuadra". Eran las tres de la tarde.