Trabajar por gusto más que por plata

El 53% lo hace por vocación y el 30,4% por dinero

Martín fue preso político durante la dictadura. En 1985, cuando lo liberaron, no conseguía trabajo. Desde joven tenía la habilidad para pintar y apeló a ella para comer. La pintura dejó de ser un hobby, y así es que se dedica a vender su arte desde hace 22 años.

Tiene un puesto en el Mercado de los Artesanos de Plaza Cagancha. Con los años aprendió un poco de marketing o de rebusque. Hace cosas que le gustan pero también produce en serie unos cuadritos con una frase que puede vender a $60 o cuadros que puedan atraer más al turista con lugares típicos de Montevideo. Martín no es el único que hace artesanías para vivir. El 30,4% de los 3.019 artesanos consultados en el relevamiento del Programa de Fortalecimiento de las Artes, Artesanías y Oficios en Uruguay (Paof), dijo que hace artesanías por motivos económicos; aunque el 53% las fabrica por vocación.

Elena siguió a su marido. Él tenía la vocación de artesano cuando se conocieron y la familia lo siguió en su preferencia. Dos de sus tres hijos también trabajan. El cuarto todavía no porque tiene 13 años.

Lucía también vende en el Mercado de Plaza Cagancha, empezó a hacer títeres cuando se separó y quedó sola con sus tres hijos. No quería dejarlos solos y tampoco podía pagar para que los cuidaran. En verano subsiste pero en invierno a veces tiene que hacer otra cosa porque no le da.

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