JORGE SAVIA
Se suponía que, sin Montero, la salida de Peñarol al Nasazzi, si el cuadro local conseguía jugar "como quería el Mariscal", según el dicho que identifica a la entidad de Olivos desde sus más glorioros antepasados, no iba a ser fácil.
Sin embargo, si bien en el segundo tiempo el equipo local -con los acertados cambios que hizo su técnico y una actitud colectiva más gravitante en la faz atacante- al menos pudo hacerle algo de honor a la personalidad del fenomenal zaguero (campeón olímpico en el 1924 y 1928, y mundial en 1930)que le da el nombre a su cancha, la cronología con la que se redondeó el 5 a 2 final establece que el Mariscal fue Peñarol ayer en el Prado.
Es que, tras un comienzo impreciso, más que luchado como pudo preveerse fundamentalmente por la composición del mediocampo visitante, el trámite salió precoz y rápidamente disparado en favor de Peñarol, por el empuje de Lemes desde la derecha de la retaguardia, los piques y pases precisos que hizo Vigneri por ese mismo costado del ataque, las inteligentes habilitaciones de Capria que con su mente se acomodó a las revoluciones físicas con que Arévalo Ríos y hasta el propio Mozzo lograron desdoblarse, y por un componente que, pese a la virtud aurinegra, es imposible pasar por alto: el flojo desempeño de la última línea locataria, al que se sumaron la tibieza del mediocampo de Bella Vista y la inexpresividad de una ofensiva donde, pese a algunos intentos más físicos que hábiles de Icart y Peralta, soóo quedó enhiesta la presencia de un "Llanero solitario" como Stuani.
No extrañó, entonces, que al contar con el oportunismo de Mozzo y Mendes, Peñarol fuera ganando 4-0 a los 4` de la segunda etapa. El Mariscal era el visitante. Y lo fue, en definitiva. Solo que de ahí para adelante, el ingreso de Ferreri en la mediacancha, y la entrada del encarador Yeladian para acompañar más a Stuani en el ataque, más la actitud táctica asumida por "Yeladian padre", que pasó a Pablo Castro hacia adelante, siguió jugando con tres puntas y en vez de cuatro zagueros puso sólo tres en la retaguardia, sirvió para atenuar esa imagen.
Esto es: Bella Vista llegó con mayor presencia al área rival y ahí desnudó flaquezas aurinegras, especialmente en el juego de alto. De ese modo se acortaron las distancias, pero Casanova con su expulsión despejó, cuando estaban 4-2 y el local se había perdido un par de chances claras, cualquier interrogante que podía encerrar aún el resultado.
Al final el "Nico" Vigneri metió el quinto gol y, por aquello que reza el dicho popular en el sentido de que "no hay más perro que el chocolate", Peñarol fue el Mariscal ayer en el Prado.
La cifra
5 goles es la primera vez que conquista Peñarol en lo que va de disputa del actual Torneo Clausura.
Las estrellas
Ruben Capria. Fue el cerebro que motorizó fulminantes ataques en la primera etapa.