Después de la visita de George W. Bush

"Pasado el periplo de Bush por el Sur, las aguas siguen recibiendo el impulso de su ventolera, en ocasiones en rizos suaves pero persistentes, con alguna ola en otros momentos", comienza la nota que escribió el ex presidente Julio María Sanguinetti al diario argentino La Nación.

Para el ex mandatario, los cinco países visitados vieron con orgullo "la distinción de la mayor potencia y el inevitable dolor de cabeza que generaron las protestas consabidas, casi rituales, en esta extraña relación entre los latinos y los sajones americanos".

Puntualizó los temas centrales manejados en los diferentes países: en Brasil el papel protagónico fue un acuerdo para producir etanol; en Uruguay, la ampliación del comercio; en Colombia, su lucha contra el terrorismo y un tratado de libre comercio; en Gutemala, fortalecer la alianza política, y en México, los temas migratorios.

Sanguinetti hizo referencia al gesto del primer mandatario, Tabaré Vázquez, quien agradeció públicamente a Bush "el trato a los inmigrantes y especialmente la salvadora ayuda financiera que le dio a su país cuando la terrible crisis argentina de 2002 lo arrastraba hasta el abismo".

Por otro lado, agregó que es perceptible el interés que muestra en un continente que, se dice, viene derivado de la izquierda.

Señaló que tanto Venezuela, Ecuador y Bolivia "viven una extraña nostalgia sesentista, una suerte de romanticismo revolucionario pleno de arrebatos, que naturalemente requiere inventarse un enemigo poderoso" y "Venezuela agita y reparte dinero, por aquí y por allá, pero Chávez no es Fidel Castro, la revolución bolivariana no es la cubana, no hay una gran potencia mundial detrás ni tampoco hay una doctrina vigorosa que pueda encender la utopía de las juventudes".

En base a LaNacion.com

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