RICARDO SOSA
La presión fiscal creció nuevamente el año pasado y la Dirección General Impositiva (DGI) alcanzó otro récord en sus índices de eficiencia. Esta mejora contribuyó ya con U$S 425 millones adicionales al fisco en los últimos siete años.
Los datos de la DGI muestran que la recaudación de esa oficina llegó al 18,7% del Producto Interno Bruto (PIB) cuando en 2005 había alcanzado el 18,5%. Si se compara con 1998 -el último año del anterior ciclo expansivo de la economía- se ve un fuerte aumento en la presión impositiva. En ese año la recaudación representó sólo el 16,6% del PIB.
Luego de 1998 hubo una baja en la presión fiscal. En 2001 repuntó aunque en ese año y el siguiente la suba en el ratio se dio por la caída en la actividad y no por un aumento en la recaudación. Desde 2003 en adelante se da una suba en el PIB acompañada por un alza de la recaudación fiscal.
Lo relevante es cómo los ingresos siguen creciendo con un plus sobre el alza del PIB cuando la economía aumenta a niveles elevados como en 2006. En ese año el PIB creció 7% contra el 6,6% de 2005.
Para medir la eficiencia de la administración fiscal, Impositiva construyó un índice para determinar qué porcentaje de la recaudación se debe al aumento del PIB y cuánto corresponde al mayor control y fiscalización.
Desde 2000 el ratio de "la contribución" de la DGI en la recaudación total fue subiendo hasta que cayó año pasado. Mientras en 2005 la incidencia por la mejor fiscalización de la DGI en la recaudación total llegó al 3,03%, en 2006 fue de 2,98%. El aporte de Impositiva pasó de 0,12% en 2002 al máximo de 3,03% de 2005.
Aunque el ratio entre la recaudación total y los ingresos generados por la mayor eficiencia de la DGI disminuyó, el aporte de Impositiva en términos de dinero aumentó. En 2005 alcanzó los U$S 101 millones y el año pasado llegó a U$S 107 millones. Si se toma desde 2000 el aporte por mayor eficacia de la DGI en la recaudación alcanzó los U$S 425 millones.
Si se mide por trimestres el mayor registro de presión fiscal en los últimos 22 años se dio entre abril y junio de 2005 con un ratio de 19,75%, seguido por el segundo trimestre de 2004 con 19,69%. El tercer mayor ratio se dio en el segundo trimestre del año pasado con 19,63%. El más bajo de esta década se dio el cuarto trimestre de 2000 con sólo 14,19%.
TENDENCIA. A medida que la economía se aleja del epicentro de la crisis es esperable que las subas en las tasas de crecimiento de la recaudación tiendan a amesetarse. Eso ya se detectó en la recaudación del Banco de Previsión Social. Luego de una fuerte suba en 2005 -de la mano de mayor fiscalización y por el efecto de los Consejos de Salarios- el ritmo de crecimiento comenzó a ceder. Con el paso de los meses se hace cada vez más difícil mantener la suba en la cantidad de cotizantes. Fuentes de gobierno dijeron a El País que "es más difícil" prever si la DGI podrá mantener las actuales tasas. Como no se sabe cuál es el piso de la evasión no se puede pronosticar si la mejora en los controles permitirá que los ingresos sigan creciendo a ritmos mayores que el PBI.
META. Esa duda está implícita en la intención de la DGI de ajustar el compromiso de gestión que asumió con el Ministerio de Economía. Por ese acuerdo la mejora en la recaudación de Impositiva debía llegar al 0,45% del PIB en 2006, lo que se hizo cuesta arriba por el mayor crecimiento de la actividad. Se prevé incrementar progresivamente la meta hasta llegar al 1% del PIB en 2009. Si cumple con las metas la DGI y los directores y encargados reciben partidas extra.
Aunque todo indica que la DGI no pudo cumplir con el objetivo existe plazo hasta el 30 de abril para llegar a una determinación junto a Economía.