Sedado y con medicación psicotrópica, Diego Maradona cumplió ayer su quinto día de internación en el Sanatorio Güemes, donde le realizan una desintoxicación por excesivo consumo de alcohol. Para los médicos, el paciente presenta "una buena evolución clínica", mientras que los exámenes de rutina evidenciaron "una lenta mejoría con respecto a los días anteriores", según un parte difundido por ese nosocomio.
De todas maneras, los médicos son muy cautelosos a la hora de hablar sobre la salud del ex futbolista. Más aún, vaticinar un pronóstico sobre cómo continuará el tratamiento para combatir la hepatopatía crónica que sufre por el consumo de alcohol.
"Maradona está estable; por supuesto que debe ser controlado día tras día por si le produce un problema hepático o pancreático. Las próximas 72 horas serán clave para ver su evolución. En esos días tendría que evidenciar una mejora más notoria", dijo ayer a LA NACION Alfredo Cahe, médico personal del ex futbolista.
Sobre las versiones de que Maradona tendría una hepatitis o un principio de cirrosis, Cahe fue claro. "Se lo controla para ver si se produce alguna intercurrencia, pero por ahora no hay nada de eso. Tampoco esperamos que lo tenga. Por suerte, los análisis y las ecografías que se le realizaron muestran una evolución."
Consultado sobre si Maradona, en la última semana antes de su internación, llegó a beber "hasta seis botellas de champagne con energizantes", como comentaron algunos allegados al astro, Cahe aseguró: "Se excedió con el alcohol, pero no sé cuánto tomaba".