Comida, tabaco y alcohol, inmunes a la magia del 10

Diego Maradona está internado y su vida no corre peligro, pero, aunque para sus fanáticos siga siendo "dios", su estado preocupa

JOSÉ GALLO

"Diego ya salió de muchas", "espero que salga caminando", " voy a quedarme hasta que se vaya, durmiendo en la vereda, quiero estar cerca de mi dios terrenal".

Son palabras de personas como cualquier otra, de entre 25 y 85 años, argentinos y que profesan una fidelidad absoluta por Diego Maradona, que el miércoles fue internado, una vez más, por problemas de salud.

Es un amor incondicional, casi inexplicable por un mortal que ya es más que un ex jugador de fútbol y cada vez se asemeja más a una divinidad nacida en una cancha.

Maradona fue internado el miércoles en el Sanatorio Güemes de Buenos Aires, aunque en este caso su situación no tendría la gravedad de crisis anteriores.

El "Diego" sufrió una descompensación en la tarde, producto de sus desórdenes alimenticios, sus excesos con el alcohol y el tabaquismo. Cerca de las 10 de la noche, sedado y contra su voluntad, fue llevado al sanatorio para hacerle exámenes complementarios.

El revuelo de prensa, curiosos y fanáticos (ya había un altar con sus fotos y varios devotos) en la puerta del nosocomio recibió tranquilidad ayer, cuando los partes médicos indicaron que se le hacían "exámenes de control", que había "una buena evolución" y que el paciente estaba "sedado, muy tranquilo, acompañado de sus familiares y fuera de peligro".

MÁS GRAVE. Esta internación y el "fuera de peligro" que anuncian los médicos es sólo una tranquilidad temporal.

Según indicó su médico particular, Alfredo Cahe durante el día de ayer: "hay problemas metabólicos con la alimentación que, bajo estrés, no me gustaban y no tienen nada que ver con su antigua adicción que por suerte la sigue peleando muy bien. Pero era necesario ponerle un freno para no pisar el palito e irnos al demonio".

El problema es que Maradona ya no debe driblear a la droga (en especial la cocaína), sino que deberá evitar otros "defensas" que por su condición son igual de peligrosos. "Diego tiene una personalidad adictiva", siguió Cahe y agregó: "el tabaco y el alcohol pueden traer más problemas después de la operación en el estómago (bypass gástrico) que lo otro".

La preocupación del médico radica en su sobrepeso (más de cuatro kilos) y su ritmo de vida, nuevamente sin control, más el showball (modalidad de "fútbol rápido"), no recomendable para una persona con sus antecedentes.

La salud de Maradona, como su fútbol, no para de sorprender por su capacidad para salir de las situaciones más complicadas.

Sin embargo, como "Dios terrenal" el "10" no tiene el don de la inmortalidad y Cahe no se cansa de repetir que "si no pisa el freno" saldrá caminando de muchas, para alegría de sus fanáticos, pero "no de todas".

Las cifras

46 Años tiene el "10", quien cumplirá 47 el próximo 30 de octubre. Hace siete que su salud sufre percances de diversa entidad

13 El piso que el Sanatorio Güemes desalojó para que el "10" tuviera absoluta

50 Kilos perdió Maradona tras el bypass gástrico al que se sometió hace dos años. Ahora estaba cuatro encima de lo aconsejable

3 Clínicas se negaron a recibir a Maradona, según medios argentinos, algo que ya había sucedido en anteriores oportunidades

Punta del Edén

El primer gran aviso (tal vez el más grave) del cuerpo de Maradona fue en enero del 2000, cuando por un grave problema cardíaco debió ser internado en la clínica Cantegril de Punta del Este. Estuvo cerca de la muerte.

La cuba del 10

"A lo cubano", como relata el grupo Orishas, el Diego se internó durante varios pasajes del 2000 en La Pradera, una de las mejores clínicas de la Cuba de su amigo Fidel. Proceso largo de rehabilitación por el consumo de drogas.

Los pulmones

Ya no se supo si el problema vino por consumo de droga, comida o alcohol, pero Maradona estuvo internado en la clínica Suizo Argentina de Buenos Aires en el 2004 por haberse tragado un vómito, lo que afectó sus pulmones.

Sí a la droga

Otra vez su vida corrió serios riesgos. También en el 2004, debió internarse en la clínica Del Parque, de Ituzaingó, para desintoxicarse. Después de esto su imagen mejoró, pero, a pesar de dejar la droga, sus hábitos no.

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