Senador republicano plantea opción de juicio político a Bush

Impeachment. Lo mencionó Chuck Hagel, otrora ladero del presidente

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AFP

DANIEL HERRERA LUSSICH

EN WASHINGTON CORRESPONSAL PERMANENTE

Sólo 90 días alcanzó el débil idilio entre el presidente George W. Bush y la nueva mayoría absoluta demócrata en el Congreso. La relación se ha quebrado y la situación ha llegado en pocos días a una extrema tirantez.

Esa tirantez se refleja en mensajes públicos que encierran serias amenazas, que van y vienen entre la Casa Blanca y el Congreso.

"Por ahora vivimos una mini crisis política" alertan los analistas universitarios y gente de los centros de análisis de Washington. Pero nadie duda de la realidad del anuncio, salido nada menos que de un senador republicano que proyecta ingresar a la mesa de debates de la Cámara Alta, de la opción de promover un juicio político al presidente de los Estados Unidos.

El hombre que ha lanzado públicamente la idea, que contaría con apoyo de varios legisladores republicanos y la totalidad demócrata, es Chuck Hagel, de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, en la actualidad ácido crítico de la guerra de Irak y hasta hace pocos meses leal oficialista, de hombro con hombro con George W. Bush.

Pero las cosas han cambiado, se suman negros nubarrones sobre la Casa Blanca, se mantiene la férrea negativa de Bush a toda iniciativa que incluya el retiro de tropas de Irak y se agrega para convulsionar el ambiente político en Washington, una actitud intransigente del mandatario ante los pedidos de renuncia del secretario de Justicia, Alberto González, mano ejecutiva de la destitución de 8 fiscales por razones políticas, muchos de ellos con casos en sus despachos contra la Casa Blanca. Y por este motivo y la denuncia de la rubia espía, Valerie Plame, cuyo nombre fue filtrado a la prensa por asesores del vicepresidente Dick Cheney para "aplastar" a su marido, un científico nuclear que al volver en misión oficial de Nigeria e Irak y no ser escuchado desde las alturas gubernamentales, sostuvo en un artículo periodístico la inexistencia de uranio y armas de destrucción masiva en manos de Saddam Hussein.

"Hay una política beligerante del presidente desdeñando abiertamente al Congreso y al pueblo americano", argumenta el mencionado legislador, Chuck Hagel, y eso "está enfureciendo tanto a legisladores de su propio partido que, repito, no se puede descartar la opción de someterlo a juicio político". "No hay duda que Bush desconoce a la opinión pública", descargó también el molesto senador.

Y ni qué hablar del Partido Demócrata, desde noviembre con mayoría absoluta en las Cámaras de Senadores y Diputados, unidos en un sólido bloque contra las actitudes que califican de "soberbias y ciegas del presidente Bush". Diputados y senadores consideran como paso fundamental fijar un fin a la guerra y determinar cuándo deberán regresar las tropas del Medio Oriente. Y aunque aún no lo declaran abiertamente, pocos dejarían de levantar su mano para llevar adelante el "impeachment" contra el titular de la Casa Blanca.

¿Y qué hace desbordar el vaso en el panorama político estadounidense ?

Sin duda precipitan el descontento las actitudes radicales de George W. Bush, cerrado a toda sugerencia sobre la guerra en Medio Oriente. Primero no aceptó cambios planteados por jefes militares que comandaban en Irak y fueron relevados, tampoco dio trámite al informe de la Comisión bipartidaria presidida por el ex secretario de Estado republicano, James Baker y el demócrata Lee Hamilton, no oye a la ciudadanía que votó masivamente en contra en las últimas elecciones legislativas y finalmente las encuestas que lo precipitan a los niveles más bajos de un presidente en la historia de los Estados Unidos: sólo 28% a favor.

Ahora públicamente cuando la Cámara de Diputados acaba de aprobar un proyecto otorgando recursos para las tropas superiores a los solicitados por el gobierno, pero fijando el mes de setiembre del año 2008 para el retorno de los efectivos. George W. Bush ha sido terminante: "vetaré toda iniciativa que exija la salida de las tropas estadounidenses de Irak y si se posterga la entrega de recursos será una dejación de responsabilidades de los demócratas".

Pero Bush también amenaza con aplicar veto a la convocatoria a su asesor principal, el difícil y muy cuestionado Karl Rove, a declarar ante las cámaras, por el caso de los fiscales (existiría documentación que lo implica como ideólogo de los despidos) y por las denuncias , que tambien señalan a Rove, de la ex espía de la CIA, Valerie Plame.

¿Ganará la pulseada George W. Bush o la oposición demócrata ? Es difícil hacer un pronóstico. Bush se va en 21 meses de la presidencia, cuando su impopularidad es manifiesta y hay sectores republicanos que no le apoyan en sus tropiezos, lanzados de lleno a la campaña electoral del 2008. Una realidad que muchos dicen que lo empujará a "no dar un paso atrás"; otros en cambio sostienen que buscará una fórmula transaccional en procura de acercar a sus tiendas a los que han desertado de sus filas partidarias.

Para dilucidar las interrogantes políticas actuales se repite una anécdota, cuya revelación se adjudica a la mismísima Laura Bush en una revista española, que "pinta" crudamente la personalidad del presidente George W. Bush. Volvían a la Casa Blanca en el auto luego de un discurso del presidente, cuando la primera dama, pese a las recomendaciones de su suegra, Bárbara Bush, de no criticar al hijo por sus intervenciones públicas, le comentó que no le habían gustado demasiado sus palabras de ese día. Fue entonces que Bush, sin responder nada a Laura, reaccionó apretando al acelerador y embistiendo la pared del garage.

Washington dialoga con los insurgentes

Bagdad y Washington - El mismo día en que Estados Unidos reconoció que mantiene diálogo con representantes de grupos insurgentes en Irak, el Senado inició el debate sobre la retirada de tropas de aquel país, algo que continuará a lo largo de esta semana.

La medida prevé unos fondos de 125 mil millones de dólares para los gastos de la guerra en el año fiscal 2008 junto a una cláusula, no vinculante, para la salida de las tropas de Irak antes de abril de 2008.

La Cámara de Representantes también aprobó la semana pasada una iniciativa similar. Sin embargo, tanto en este caso como en el que ahora se debate, el presidente George W. Bush anunció que vetará cualquier legislación que imponga un calendario para la retirada de tropas estadounidenses.

Sobre ese punto, el ex secretario de Estado Colin Powell, admitió ayer que Washington cometió "serios errores" tras la invasión a Irak y que no conviene "quedarse indefinidamente" en medio de la "guerra civil" que sufre aquel país.

infierno. Paralelamente, el embajador estadounidense en Bagdad, Zalmay Khalilzad, reconoció haber mantenido contactos con "grupos que no han participado en el proceso político (de Irak), con grupos que mantienen contactos con agrupaciones insurgentes".

Más allá de esos contactos, que buscan aislar cada vez más a Al Qaeda, ayer se supo que murieron cinco soldados estadounidenses más en Irak. Desde el inicio de la invasión, en marzo de 2003, las bajas suman 3.234.

De acuerdo a un informe del Alto Comisionado de la ONU para los refugiados (Acnur) divulgado ayer, la violencia sectaria provoca una media de un centenar de víctimas fatales diarias. efe y afp

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