Es evidente que la televisión, en especial, busca entrevistar al ministro Mujica en cuanta oportunidad se presenta y que, por cierto, son muchas. Le preguntan de todo y, lo malo es que responde de todo. Sabe de esto. Sabe de aquello. Pone paños tibios. Habla a veces con puntos suspensivos. Aprendió, muy bien, los gestos del histrión. Cuando desde el gobierno se aprueba algo que perjudica a algún núcleo, el señor Mujica es quien, apoyando al Gobierno, les da la razón a los perjudicados. La reforma tributaria, la reforma de la salud, la reforma del Estado, la reelección presidencial, la pobreza de Nicolini, las pérdidas de los Casinos durante la administración Arana. En fin. Sabe de todo y opina de todo. Y la gente que al principio lo escuchó con atención, ya ha empezado a cambiar de canal.