Un fuerte dispositivo de seguridad desplegado en la estancia Anchorena signó la visita del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva.
Los periodistas pudieron ingresar con sus vehículos a siete kilómetros del salón de los visitantes. Camionetas particulares trasladaron a integrantes de la delegación uruguaya, mientras que ómnibus de Buquebus fueron los encargados de llevar a los periodistas uruguayos y brasileños. Los bolsos con las cámaras de los fotógrafos y camarógrafos, al igual que las computadoras y carteras de las periodistas, fueron celosamente revisados por personal de la Policía. También fue necesario entregar el carné de acreditación de la Presidencia de la República para poder ingresar a la estancia.
Próximo al salón de los visitantes, donde permaneció la prensa mientras se desarrollaban las reuniones oficiales en el casco de la estancia, personal del Ejército, de la brigada anti explosivos y de grupos especiales custodiaron el lugar. Bomberos y emergencias móviles también se hallaban apostados en la zona. Personal de la seguridad presidencial se sumó a la vigilancia. En tanto, el salón de los visitantes fue acondicionada como sala de prensa, al tiempo que se realizaron una serie de instalaciones eléctricas y de Internet para los periodistas.
Fuentes oficiales admitieron que la visita de Lula a Anchorena, representó una especie de "ensayo" ante el inminente arribo del presidente estadounidenses George W. Bush el 10 de marzo.