El Oscar marcó a su candidato

HENRY SEGURA

Sobre el escenario fue actuación pura aunque haya dejado un sabor de realidad en todo el auditorio. Leonardo DiCaprio le dio el pie para que Al Gore, tras recibir el Oscar a mejor documental, sacara un papel y dijera que iba a hacer un importante anuncio. La orquesta lo cortó y las risas le siguieron con tal suerte que se transformó en una de las figuras más requeridas de las fiestas pos gala.

Ayer las especulaciones estaban a la orden del día de los medios: lo ocurrido en la ceremonia del Oscar con Al Gore lo puede conducir hacia la carrera presidencial, sobre todo si Hillary Clinton, Barack Obama y John Edwards terminan igualados en las primarias del próximo año. Sería "el candidato ideal", según The Economist.

Hay que reconocer que ha cultivado de la mejor forma en dos canteros que tienen una notoria exposición pública: el de los artistas que lo ovacionaron casi como a nadie en el Teatro Kodak, y el de los ecologistas que lo tienen como un héroe por haber potenciado sus reclamos de siempre.

Él confiesa que la causa artística que abrazó es lo que realmente lo atrae. Sigue produciendo sus películas y es de los animadores más requeridos por celebridades de la televisión, como Jay Leno o la misma Ellen De Generes, mientras despiertas gritos de admiración. "Es el mejor vicepresidente de toda la historia", exclamaba Queen Latifah, mientras el domingo pasado el Washington Post lo proclamaba "estrella de rock".

Si James Carter cuenta que no ha podido convencerlo para que presentara su candidatura, es muy posible que el baño de estrellas del domingo haya sacudido la interna del propio Al Gore. Todo está tan apasionado que hasta es histórico el Oscar que se llevó a mejor canción, cuando su documental tenía enfrente ni más ni menos que un musical hecho dentro de los parámetros de Broadway.

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