GDA | La Nación
Los datos sobre la evolución del consumo en Argentina durante febrero dejarán, probablemente, un sabor agridulce en el paladar del gobierno.
La buena noticia es que las ventas en los supermercados, en volumen, tuvieron el mayor crecimiento desde que se reactivó la economía: 16,5% respecto de enero de 2006 según la medición desestacionalizada. La mala noticia es los precios aumentaron un 2,1% respecto de diciembre, casi el doble del incremento del 1,1% que mostró el cuestionado índice de precios al consumidor (IPC) de enero. Se trata, además, de la suba más alta desde noviembre de 2005, es decir, la mayor en la era de los acuerdos de precios.
"Los alimentos dieron una suba del 1,9% en el IPC, con lo cual no es tan raro ese valor, aunque es una variación fuerte", apuntó en diálogo con La Nación el economista Camilo Tiscornia, de Castiglioni, Tiscornia & Asociados.
El alza surge del índice de precios implícitos, uno de los indicadores que el Instituto Nacional de Estadística y Censos difunde junto con la encuesta a supermercados. El índice, a diferencia del IPC, no es relevado y no toma los valores de una canasta fija de productos mes a mes.
Las cifras surgen directamente de las compras que los argentinos realizan en los supermercados.