A pesar de unos pocos detractores evangélicos del carnaval, Brasil es tal vez el único país del mundo en el que casi toda la población deja de lado sus actividades durante cuatro días para celebrar. Los festejos van desde Salvador, en el noreste del país; Recife y Olinda, en la costa norte; So Paulo, la capital económica, hasta los rincones más remotos de la nación. Pero el centro de las celebraciones pasa por el desfile de samba de Rio de Janeiro. Durante dos noches en el Sambódromo, 13 comparsas desfilan durante 80 minutos cada una para impresionar a los jueces y al público. AP