HENRY SEGURA/GUILLERMO ZAPIOLA
Todas las películas que aspiran a los principales Oscar están en la feria de Tristán Narvaja, incluso las que aún no se han estrenado en cine. Una veintena de puestos se disputan una clientela que va en aumento.
Estimulada en parte por los avances tecnológicos, la actividad parece legalmente casi incontrolable. El fenómeno va ciertamente más allá del propio Oscar, pero que la venta ilegal tenga la iniciativa en materia de novedades es todo un síntoma de los tiempos que corren para la industria audiovisual.
Encontrarse en Tristán Narvaja con La reina es una tentación muy fuerte. El espectador uruguayo ya sabe que Helen Mirren es de las candidatas más firmes a ganar un Oscar el próximo domingo, aunque la película en la cual trabaja todavía no llegó a los cines y ni siquiera se anuncia su estreno. Sacarse la curiosidad, con una copia en VCD, puede costar entre $ 20 y $ 40. Nada más.
El precio dependerá de la cantidad de títulos que se lotee, que es la modalidad más extendida en el negocio, por lo que a mayor cantidad corresponde menores precios. Según los puestos, pueden conseguirse hasta cinco títulos por $ 100, aunque el asunto cambia si se trata de comprar copias en DVD: la calidad en imagen y sonido se paga distinto, en promedio unos $ 100 por película. Si se tiene presente que la copia legal está por encima de los $ 500, aún en la hipótesis más exigente, los precios no tienen punto de comparación.
EXPLICACIONES. La cantidad de ofertantes y de compradores empieza a explicarse por la caída en los precios de los reproductores y de los grabadores. Hasta hace un par de años, el costo de un reproductor estaba en torno a los 150 dólares y el de los grabadores por encima de los 300. En la actualidad el interesado puede conseguir, sin ningún esfuerzo, reproductores a 60 dólares y grabadores a 160.
Ese hecho ha sido determinante para que de los videoclubes fueran desapareciendo las copias en VHS y su lugar haya sido ocupado cada vez más por los DVD. El cambio favoreció además a los propios propietarios de videoclubes, ya que los costos del disco digital son muy inferiores a las grabaciones en cinta. A todo ello se suma los agregados que suelen incluir los DVD, con material extra sobre el film, su director, sus actores, su proceso de realización.
Entre los aficionados se está generando un movimiento de "cultura cinematográfica" al cual la crítica tradicional ha permanecido, en buena medida, ajena. Como los videoclubes hace algunos años, los puestos de venta de DVD ilegales se están convirtiendo en punto de reunión de aficionados que intercambian opiniones. Mientras los viejos cinéfilos piensan todavía en la recreación del movimiento cineclubista, los nuevos discuten las películas en blogs en internet con el mismo entusiasmo que manifiestan en algunos de los muchos puestitos que Tristán Narvaja acoge.
Con esa base social, el incremento de la actividad ilegal es tan grande que le ha permitido tomar la delantera en materia de novedades. Mientras el negocio legal depende de acuerdos y campañas de promoción para los estrenos, los "piratas" rápidamente colocan los títulos a disposición de sus clientes. A veces hasta tienen la gentileza de aclarar que las copias no son muy buenas, como ocurre con las existentes (el domingo pasado) de Cartas desde Iwo Jima, y se marcan plazos no mayores a una semana para incorporar copias mejores y otros estrenos.
Por supuesto, no es lo mismo ver una película en el cine con la calidad de proyección, el tamaño de pantalla, las varias pistas de sonido y el alivio de no tener al nene que se cruza por delante o el teléfono que suena, que en casa, en una pantalla más chica y en copia no siempre buena. Pero con ciertas películas la tentación es grande.
OSCAR. Y la tentación se acrecienta hasta niveles verdaderamente pecaminosos si se trata de los films del Oscar. La mayoría de ellos se han estrenado ya en cine, y es mejor verlos en él, pero queda la posibilidad alternativa de Tristán Narvaja.
Allí está no solamente La reina (candidata a mejor película y Helen Mirren favorita a mejor actriz) sino también Babel (varias candidaturas, aunque habrá que ver cómo le va), Los inflitrados de Martin Scorsese (probable ganador como mejor director), Cartas desde Iwo Jima de Eastwood (una de las favoritas a mejor película), la notable labor de Forest Whitaker como Idi Amin en El último rey de Escocia (si no gana como mejor actor todo el mundo va a quedar de lo más sorprendido) y las de sus competidores Will Smith (En busca de la felicidad), y Leo DiCaprio (Diamantes de sangre), está la Penélope Cruz de Volver.
Y hay otros títulos igualmente vinculados al cercano Oscar: la candidata en seis rubros (incluyendo mejor película en lengua extranjera) El laberinto del fauno de Guillermo del Toro, Niños del hombre (candidata en libreto, fotografía y montaje), Borat (mejor libreto adaptado) y hasta María Antonieta, que figura en algunos de los rubros "decorativos".
Ante esta situación, las sucesivas acciones de represión al ilícito parecen insuficentes. Es que la tecnología ha creado su propia realidad.
Piratas
Negocio: Por $ 20 se
venden copias en VCD
de "Los infiltrados", "La
reina","Volver" y "Babel"
Canadá es señalado como uno de los principales proveedores de copias ilegales de films. Ayer mismo, la Alianza Internacional para la Propiedad Intelectual afirmaba, en carta enviada a la representante estadounidense de Comercio, Susan Schwab, que si bien China y Rusia son los países que generan "más problemas a los derechos de autor", "el problema de la copia no autorizada de películas en los cines de Canadá alcanza niveles críticos".
Las cifras que manejan son sorprendentes. "En 2005 considerábamos que cerca del 20% de las películas pirateadas en el mercado mundial provenían de Canadá, y un buen porcentaje de Montreal". En base a estos datos se estima que la industria audiovisual sufre pérdidas anuales por piratería que superan los 6.100 millones de dólares.
Un investigador de la mencionada asociación señaló que doscientas películas pirateadas en Canadá en los últimos años fueron halladas después en cuarenta y cinco países. Por eso, la IIPA pide a las autoridades de Estados Unidos que se ponga a Canadá en la "lista de vigilancia prioritaria", junto a China, Rusia e India. Ante esta situación, algunos piratas hicieron sentir sus voces en diarios de Montreal. "Hacemos esto por placer, para mirar las películas en nuestra casa. Lo hacemos un poco para molestar a los estudios. No son dignos de compasión, no carecen de dinero", decían.
Canadá es señalado como gran proveedor de copias
Dos de las películas que integraron la programación del recién finalizado festival de cine de Berlín, El buen pastor (de y con Robert De Niro) y The Good German (de Steven Soderbergh y con George Clooney) forman parte de la oferta que se puede obtener en la feria. Ninguno de los dos se ha estrenado todavía en Montevideo, el primero se anuncia para abril y el otro ni se sabe. Y esos no son los dos únicos casos.
También está Alatriste, la superproducción española basada en la serie de novelas de Pérez Reverte y protagonizada por Viggo Mortensen. Y un poco más allá se encuentra Más extraño que la ficción de Marc Foster, con Will Ferrell y Emma Thompson, una sátira sobre la mecanización del mundo norteamericano y personajes novelescos que mueren y resucitan a placer de sus creadores.
Igualmente se consigue Hollywoodland, una ficción dirigida sobre Allen Coulter e interpretada entre otros por Adrien Brody, Diane Lane y Ben Affleck, sobre las misteriosas circunstancias de la muerte (oficialmente un suicidio) del actor de televisión de los años cincuenta George Reeves, famoso por haber encarnado al Superman de la pantalla chica.
Otros films que no se estrenaron
Otra de las cosas adquiribles es All the King´s Men, dirigida por Steve Zaillian y cuyo elenco encabezan Sean Penn y Jude Law, "remake" de la notable Decepción (1949) de Robert Rossen, por la que Broderick Crawford ganara un Oscar. Se trata de la adaptación de una conocida novela de Robert Penn Warren sobre un demagogo sureño, inspirada en la historia real de Huey Long.
Otro título para la lista; GAL, español de Miguel Courtois, sobre ETA y contraterrorismo.