Una víbora picó al "gaucho"

Ganaba bien Progreso y con un remate de lejos que zigzagueó en el aire, Cerrito logró el empate

JORGE SAVIA

¿Quién se lo iba a imaginar? Con lo espléndida que está la cancha del Paladino -nada que ver con el polémico arenal del año pasado- nadie podía pensar que una víbora iba a picar a los "gauchos".

Fue así, sin embargo. Pese a jugar con 10 desde los 41` por la expulsión -bien decretada- de Luis Almada, por el protagonismo carente solamente de puntillazo final que tuvo el elenco local en la primera etapa, que culminó 0 a 0 porque, además, el fondo de Cerrito estuvo siempre muy bien parado, lo que hizo que el dominio del locatario tuviera casi siempre que "morir" en la ejecución de remates de distancia que, por lo general, resultaron desviados y también por la actitud que mantuvo Progreso en la segunda parte, que Saúl Rivero asumió retrasando al enganche pero sin renunciar a la doble punta atacante a despecho de la superioridad numérica del adversario, los del Pantanoso merecían la victoria, que iban logrando por un gol anotado a los 55` por un remate de "Falucho" Silva que se desvió al rozar a un zaguero visitante, y parecía prácticamente asegurada cuando se estaba a sólo 1` de que Prudente -de buen arbitraje- hiciera sonar por última vez el silbato.

Ahí, entonces, ocurrió lo impensado: Cerrito, que en los 45` iniciales había lanzado esporádicos pero buenos contragolpes llevado de la mano de Ignacio González, pero que en el complemento no logró hacer pesar el hombre de más pese a que trató la pelota con cierto esmero y procuró hacerla llegar al área rival por los laterales, dada su carencia de profundidad y peso en los últimos metros de cancha, probó un par de veces con remates de media distancia y, ya en estado de agonía, sacó ese desde los pies del petiso Trovo, que salió derecho al arco, "viboreó" notoriamente en el aire y, con ese movimiento, transformó en torpe el manotazo de "Pirucho" Burguez, que hasta ahí había hecho buenas atajadas, pero que en esa incidencia cruel no hizo otra cosa que meter torpemente el balón en su propia valla.

"¡Bien, muchachos, bien muchachos, los felicito por la perseverancia!", dijo aliviado Marcelo Saralegui ni bien entró al vestuario. Tenía razón: Cerrito lo había buscado; pero el empate llegó, tal vez injustamente para Progreso, cuando el viboreo del pelotazo de Trovo "picó" a los "gauchos".

Alejandro Correa

Trató siempre de abrir la cancha, manejando la pelota con precisión y en forma adecuada.

Mathías Riquero

Con su gran despliegue, incidió para que no se notara la superioridad numérica adversaria.

La cifra

49 minutos fueron los que jugó Progreso con un hombre menos por expulsión de Luis Almada

Darío Larrosa "La pelota le jugó una mala pasada, se movió en el aire"

Darío Larrosa llegó desde la cancha a la boca del túnel moviendo la cabeza en clara sensación de desconsuelo: "Fue injusto por el esfuerzo nuestro al jugar con uno menos. Aunque quizá ellos tampoco merecían perder por la búsqueda del segundo tiempo. Igual, tuvieron suerte. La pelota (en el remate de Trovo) le jugó una mala pasada (a Burguez), se le movió en el aire. La vi clarita desde lejos".

Marcelo Saralegui "El remate de distancia acá se usa poco, por eso sorprende"

Apenas entró al vestuario, Marcelo Saralegui les dijo unas palabras a los jugadores y salió para encender un cigarrillo, para aflojar los nervios: "Fue durísimo, la sombra del descenso en los partidos del fondo de la tabla ahora pesa. Creo que lo mejor nuestro fue que no perdimos la perseverancia, que tratamos de entrar por afuera, y utilizamos el remate de distancia, que como en nuestro fútbol se usa poco, como pasó hoy, sorprende".

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