SANTA CLARA
Santa Clara del Olimar comienza a ser reconstruida luego de la turbonada del viernes. Las cifras de evacuados y de casas dañadas aumentaron respecto a los datos primarios: al día de hoy son 360 los evacuados y 155 las fincas dañadas.
Las autoridades del Comité de Emergencias Departamental continúan trabajando con un grupo de la Intendencia de Treinta y Tres para censar la totalidad de hogares afectados.
El fenómeno meteorológico de la noche del viernes tuvo vientos de hasta 120 kilómetros por hora. Cientos de santaclarenses aún tratan de buscar una explicación, debido a que la advertencia meteorológica indicaba vientos de hasta 90 kilómetros en la hora.
reconstrucción. El servicio de energía eléctrica fue restablecido en buena parte de la localidad. Aún quedan zonas sin servicio. El agua potable funciona bien.
Debido a esta turbonada se creó un Comité de Emergencia Local, conformado por varias instituciones sociales del medio que reciben distintas colaboraciones de vecinos. Por ejemplo de un productor rural, que donó U$S 1.000 para la compra de chapas de zinc.
El secretario de la Intendencia, Washington Collazo, dijo que hoy llegarán materiales para reconstruir los hogares que tuvieron voladura de techo. Muchas personas afectadas no quisieron dejar sus casas por temor a que les robaran sus pertenencias. Por más que sus hogares no tuvieran techo ni paredes, pasaron la noche cuidando lo que les quedó.
Collazo agregó que la comuna va aportar los materiales que se necesite.
Los funcionarios de la Junta Local están abocados a la limpieza de calles sacando árboles y columnas que entorpecían el tránsito. Se espera para los próximos días la presencia de funcionarios de las Juntas de Cerro Chato y Tupambaé. El Ejército Nacional ya destinó varios efectivos que llegaron desde Melo para colaborar con los funcionarios locales. El Ministerio de Desarrollo Social, el Sistema Nacional de Emergencia, el Banco Hipotecario y MEVIR comprometieron su ayuda.
Daños: el muro de 100 metros del Estadio Municipal fue derribado por el viento, chapas del Gimnasio Municipal también fueron rotas. Dos caballos murieron al caerles encima un árbol. Un vehículo de otro vecino fue tirado contra unos barrotes. Varios habitantes recuerdan un siniestro meteorológico similar ocurrido el 4 de febrero de 1984.