Madrid | El Partido Popular (PP) español reconoció ayer que el viaje de policías españoles a la base estadounidense de Guantánamo en 2002, cuando José María Aznar era presidente, fue "una misión diplomática" para ayudar a posibles presos españoles recluidos allí.
Así lo manifestó el portavoz de Exteriores del PP en el Parlamento, Gustavo de Arístegui, que intentaba responder al diario El País de Madrid, que "destapó" el caso y lo calificó de "operación secreta".
De Arístegui explicó que agentes policiales viajaron en tres ocasiones a Guantánamo en 2002, para aclarar la nacionalidad de varios presos que afirmaban ser españoles.
Aparentemente en esas visitas también se comprobó la relación directa de algunos reclusos con los casos de terrorismo islamista que se seguían entonces, como la operación "Dátil" y el 11-S.
Una vez que se verificó la presencia de un español en la cárcel de Guantánamo, el gobierno inició los trámites para conseguir "devolverle sus derechos y libertades" y repatriarlo a España para un juicio justo.
El PP negó que hubiera interrogatorios ilegales y mucho menos torturas, tal y como se informó.
Tras recalcar que el partido siempre condenó el "limbo jurídico inaceptable" de Guantánamo, De Arístegui acusó al actual gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de manipular este hecho.
Los socialistas en el Congreso insistieron en que el máximo dirigente del PP, Mariano Rajoy, como su secretario general, Angel Acebes -ministro del Interior de entonces- deben dar explicaciones sobre estos interrogatorios ilegales.
En 2002, Estados Unidos comenzó a confinar en la cárcel de Guantánamo a los sospechosos de terrorismo. Hoy los reclusos son más de 500 y no acceden a un juicio imparcial, sino a audiencias con comisiones militares estadounidenses. EFE